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Reportaje:Empresas & sectores

Fractura familiar en Eulen

David Álvarez se convierte en administrador de la empresa tras disolver el Consejo en junta judicial por discrepancias con cinco de sus hijos

"Doy gracias a Dios porque el conflicto familiar y empresarial lo puedo arreglar en vida". Es la frase que más pronuncia estos días ante sus íntimos David Álvarez, de 82 años, presidente del Grupo Eulen. Álvarez acaba de dar un golpe de mano para recuperar el control de la empresa disolviendo el Consejo y convertirse en administrador junto con su hija María José Álvarez Mezquiriz en una junta judicial.

Cinco de sus siete hijos han dejado el Consejo tras la rebelión contra el padre vivida en los últimos meses, y que ha llevado al patriarca a dar un puñetazo en la mesa y retomar el control sustentado en el 51% de las acciones que posee y con el apoyo de dos de sus hijos (Jesús David y María José), que suman otro 14%. Los cinco hijos disidentes con las tesis del padre (Juan Carlos, Pablo, Emilio, Marta y Elvira) suman otro 35%. Cada hijo tiene el 7%.

Eulen decidirá en dos meses dar cabida a consejeros independientes
Como fórmula de financiar la expansión se estudia salir a Bolsa
Ahora la batalla legal se traslada a El Enebro, que controla Vega Sicilia
El conflicto resucita el problema de las sucesiones en la empresa familiar

La familia se ha roto por los negocios, y bien que le pesa al creador e impulsor de un grupo que logró facturar 1.324 millones en 2008 (últimos datos disponibles) y dar empleo a 81.852 personas, 47.991 en España y el resto en 11 países.

El caso de Eulen es un ejemplo tipo de los que se estudian en las escuelas de negocio sobre la sucesión en una empresa familiar. El padre, fundador e impulsor de un imperio que cimienta a base de tesón y esfuerzo, con decisiones intuitivas y arriesgadas, y los hijos, que entran en la gestión con conocimientos más académicos y que quieren tomar el relevo. El choque se produce. David Álvarez acusa a sus hijos de soberbia y de ambición. Los hijos disidentes creen que su relevo sería lo mejor para el grupo.

Don David, como se le conoce en los ambientes empresariales y políticos, ha levantado un gran grupo empresarial intensivo en mano de obra y con presencia en los sectores de limpieza, seguridad, servicios sociosanitarios, servicios auxiliares, trabajo temporal, mantenimiento, medio ambiente y formación. El germen está en Central de Limpiezas El Sol, creada en Bilbao en 1962 por este empresario leonés que reconoce que si los recursos y el esfuerzo los hubiera invertido en sectores económicos más especulativos, las ganancias hubieran sido mucho mayores. Quienes le conocen en el día a día aseguran que siempre estuvo preocupado por el empleo, y por eso siente agobio y responsabilidad por el futuro de esas casi 90.000 familias que viven del grupo en los 12 países en los que está presente: España, Portugal, México, Costa Rica, Argentina, Chile, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Uruguay, Perú y EE UU.

El presidente de Eulen es una persona discreta y como empresario siempre huyó de los focos. Por ello está "anímicamente afectado" por la presencia en los periódicos de un pleito familiar que nunca imaginó. Familia y empresa han sido los dos grandes pilares de su vida, y ahora, ante la gravedad de la situación, ha tenido que anteponer la empresa al núcleo familiar que había funcionado con normalidad hasta hace poco. David Álvarez no reunirá el próximo día 2 de marzo, en su 83 cumpleaños, a todos sus hijos y nietos en el remodelado molino de agua de su pueblo natal de Crémedes, en el noreste de la provincia de León. Tampoco parece que volverán por Navidad como era costumbre.

La pugna familiar entre el patriarca de Eulen y sus hijos arranca en enero de 2009. Entonces, Juan Carlos, que es consejero delegado del grupo y que está en el consejo del BBVA, y Elvira proponen al padre que vaya dejando su gestión diaria en la empresa, a la que acude como presidente ejecutivo que es. Como colaboradora directa está su tercera esposa (se casó con ella el pasado verano) de 54 años de edad. A algunos de sus hijos no les hizo mucha gracia. Sus dos primeras mujeres han fallecido. La primera era la madre de los siete hijos del presidente de Eulen. La segunda era también su secretaria y falleció. El padre no admite la propuesta de estos dos hijos, apoyada por otros tres, y comienza el divorcio familiar. David Álvarez no asume que sus hijos le inviten a dejar la gestión y cuestionen su liderazgo, y comienza a pensar en la entrada de consejeros independientes dominicales, es decir, que no tengan parte del capital, para modernizar la gestión. Se produce el choque en el Consejo porque son cuatro votos (el presidente; sus hijos Jesús, David y María José, y el consejero independiente Miguel Cuenca) contra los cinco hijos disidentes (Juan Carlos, Pablo, Emilio, Elvira y Marta).

La pugna en Eulen ha quedado resuelta, pero el enfrentamiento sigue en El Enebro

la sociedad instrumental de la familia que controla totalmente el capital de Bodegas Vega Sicilia, Neal -dedicada a la ganadería- y Valle del Esla -para la producción de carne selecta-. Vega Sicilia controla otras bodegas y la productora de miel El Quexigal. Cuando murió la primera mujer de David Álvarez, en 1986, el padre quiso repartir el 100% del capital de la sociedad instrumental de la familia El Enebro entre sus siete hijos a razón del 14,25% cada uno.

A cambio de este gesto, los hijos le reconocían al padre el usufructo (cobro de dividendo) y los derechos políticos del 51% del capital de esta sociedad. Ese pacto se firmó en 1986 y se renovó en 2006. Tras el enfrentamiento de 2009, en el Consejo de El Enebro del 18 de enero de 2010 los hijos votan y, por mayoría, quitan de la presidencia de la empresa a David Álvarez. El enfrentamiento llega a su grado máximo, y el padre, indignado, prepara ahora el recurso ante los tribunales.

Ahora, David Álvarez, empresario muy bien relacionado con José María Aznar y la familia Ybarra, se da un plazo de dos meses para cambiar los estatutos de la empresa y dar entrada a consejeros independientes. Álvarez quiere sacar la empresa a Bolsa en un plazo razonable y no descarta dar entrada a un socio inversor. Mientras, la empresa mantiene su velocidad de crucero con sus tres directores generales de gran prestigio en el sector (Jorge Adeva, Juan Vidaurrázaga y Mariano Aguiló), mirando de reojo los avatares de la dinastía Álvarez para que no sean un palo en las ruedas. -

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