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Conmoción en los Juegos Olímpicos de Invierno

Tragedia en Vancouver

El georgiano Kumaritashvili muere horas antes de comenzar las competiciones al estrellarse mientras iba a 145 kilómetros por hora por la pista de luge

Los organizadores de Vancouver 2010 estaban preocupados por la escasez de nieve, la economía y el dopaje, pero antes de empezar les llegó lo peor. Los Juegos Olímpicos de Invierno ya estarán marcados por la tragedia. El georgiano Nodar Kumaritashvili se mató al salirse de la pista de luge durante los entrenamientos. Perdió el control del trineo en el que los deportistas van tumbados boca arriba, en una posición un tanto forzada, y se estrelló contra uno de los postes metálicos no protegidos del circuito de Whistler, considerado el más rápido del mundo. En esos momentos iba a una velocidad cercana a los 145 kilómetros por hora.

Kumaritashvili, de 21 años, era sólo el 44º del ranking mundial, uno de los puestos más bajos, y nadie le consideraba un aspirante serio a las medallas. En deportes como el luge, el skeleton (en el que el atleta va tumbado boca abajo) o el bobsleigh, los accidentes son habituales entre los participantes menos avezados. El georgiano había tenido ya dos, pero sin sufrir mayores daños.

El deportista falleció tras chocar contra un poste que carecía de medidas protectoras

No es el primer percance. El gran favorito, un italiano, perdió el control

Menos de diez minutos después del golpe y tras ser entubado y atendido en el mismo lugar donde quedó inerte, fue trasladado en helicóptero a un hospital cercano, pero los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Canadá está marcada por tragedias similares. Otro georgiano, soviético entonces, Sergei Shalibashvili, marcó también trágicamente la Universiada de Edmonton, en 1983, en la vecina provincia de Alberta. Se desnucó al fallar en un salto en plataforma de 10 metros. Se golpeó con la cabeza en el cemento y cayó ya inconsciente a la piscina dejando un charco de sangre. El accidente enlutó la vuelta de China al concierto internacional antes de los Juegos de Los Ángeles 1984.

Las pistas (canales) del Whistler Sliding Center, donde se disputan las pruebas de las tres modalidades mecánicas, están catalogadas como las más rápidas del mundo. El del georgiano no ha sido el primer susto en los entrenamientos olímpicos. El jueves, la rumana Violeta Stramaturaru sufrió también un vuelco tras perder el control de su trineo a mitad del recorrido y salir despedida contra una pared lateral. Ya inconsciente, se deslizó sin control sobre el hielo y quedó unos minutos sin conocimiento tras chocar varias veces contra la pared helada del canal de bajada. Pero no se salió de la pista, lo que sí hizo Kumaritashvili. Stramaturaru fue trasladada al hospital sólo por precaución. Entre los accidentados está también el gran favorito a la medalla de oro individual, el italiano Armin Zoeggeler, aunque su tropiezo se quedó en un susto.

Kumaritashvili no es el primer muerto en unos Juegos de Invierno. En Albertville 1992 murió a los 27 años el suizo Nicolas Bochatay cuando se preparaba para una final de esquí de velocidad, una prueba de exhibición. Cuatro años antes, en Calgary, también en Canadá, un médico de la selección austriaca falleció tras chocar con una máquina que acondicionaba las pistas.

Vancouver iba a empezar los Juegos de Invierno con la nieve justa y el dopaje a flor de piel. Ahora lo hará también de luto.

En el laboratorio de la ciudad, la jugadora de hockey sobre hielo rusa Svetlana Terenteva se salvó por los pelos de ser sancionada. Se le detectó un estimulante prohibido en competición, pero no fuera de ella. Al admitir que lo había tomado para curar un catarro y asegurar que ya había dejado de tomarlo, así como que había calculado mal el tiempo en que desaparecería de su organismo, el COI sólo la ha amonestado.

Pero la alargada sombra del dopaje ya planeó sobre estos Juegos antes de empezar. Terenteva ha estado a punto de unirse a los más de 30 deportistas que no pueden participar en Vancouver por haber dado positivo en algún control previo, según aseguró John Fahey, el presidente de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). La mayoría de estos casos pertenecen a la delegación rusa.

Para España, al menos, sí hubo una buena noticia con la elección ya prevista como miembro del COI de Marisol Casado, en su calidad de presidenta de la Unión Internacional de Triatlón. Casado se une así a Juan Antonio Samaranch, hijo del presidente honorario y único representante hispano que había quedado, tras las bajas de Manel Estiarte, que entró como deportista, y doña Pilar de Borbón hasta que fue presidenta de la Federación Internacional de Hípica. Por esºo, la mandataria del triatlón depende del cargo al que accedió en 2008, pues proviene del grupo estipulado para las federaciones internacionales. Palía algo la penuria directiva española, que se ha dejado notar especialmente en las dos derrotas de Madrid para los Juegos de Verano de 2012 y 2016.

Antes de la ceremonia de apertura se disputaron las primeras competiciones, la clasificación de los saltos del trampolín corto. El alemán Michael Uhrmann dominó en el Valle de Callaghan, en las montañas de Whistler, y será uno de los aspirantes a las medallas junto al suizo Simon Ammann y los pájaros austriacos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de febrero de 2010