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Crítica:LIBROS

De amor, alcohol y guerra

Aunque él no los haya reunido con este propósito, los 22 cuentos de Con la congoja de la pasada tormenta, del escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957), podrían servir a quien no conociera el resto de su obra literaria como introducción a los personajes y los asuntos que la pueblan. Aquí se encuentran militares y periodistas, profesores y camareros, fotógrafos y putas, revolucionarios y ex reclusos, además de un sinfín de secundarios que con un simple trazo adquieren vida inmediata (en esto Castellanos es cervantino). En cuanto a los asuntos, son sobre todo uno: el amor, pero no el celeste sino ese otro amor urgente que es la pasión por poseer, ya sea seduciendo, engañando o creyendo engañar, pagando o creyendo comprar. De hecho, algunos relatos encajarían bien en una revista con cuerpos desnudos si no fuera porque aquí la calidad literaria, ese estilo de microcirujano sensual, es tan tórrida como el contenido. Y también porque en ellos aparecen algunos personajes complejos, hombres inseguros y ansiosos, enfebrecidos por la testosterona que se erotizan con fantasías sobre lo que hacen los demás en la cama. Asimismo ocupan un lugar de honor el alcohol -sobre todo la cerveza y el whisky-, los lugares públicos en donde se consume y los dipsómanos en general. Y, por fin, el último de la terna es la guerra, que todo lo condiciona, lo manipula y lo trastoca para que los personajes caminen por la senda del exilio o del embrutecimiento. Los tres asuntos, sin embargo, se tratan con fortuna desigual y dan lugar a cuentos dispares, algo normal teniendo en cuenta que se trata de relatos escritos a lo largo de 20 años. Hay que destacar dos de las historias, 'Variaciones sobre el asesinato de Francisco Olmedo' y 'Con la congoja de la pasada tormenta', que en realidad son novelas cortas. La primera relata el viaje al pasado de un hombre que busca la verdad sobre la muerte de su amigo de pandilla, o eso cree, y que fabula esa búsqueda con éxito hasta dejar al lector convencido de todas sus incertidumbres. La segunda lleva por título una cita tomada del Quijote, cuando el caballero se encuentra en la venta, de nuevo lugar de putas, bebedores y trifulcas. Aquí el narrador es un camarero que se ve involucrado en una pesadilla a manos de señoritos de todos los pelajes, también a propósito de la investigación de una muerte. Ambos relatos rozan la perfección y vienen a demostrar que Castellanos domina ese ritmo nada fácil que exige el medio fondo.

Con la congoja de la pasada tormenta

Con la congoja

de la pasada tormenta

Horacio Castellanos Moya

Tusquets. Barcelona, 2009

309 páginas. 18 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 2010