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Reportaje:

Carlos Saura, artista y fotógrafo

Se instala en Madrid una exposición sobre las otras facetas creadoras del cineasta

Un hombre cargado de vital veteranía, satisfecho, relajado y risueño, mostró gratamente ayer en Madrid la exposición a él dedicada. Se trata de Otras miradas de Carlos Saura, que versa sobre la creatividad plástica, sobre todo fotográfica, del gran director de cine.

Su gesto de ayer distaba mucho de su ceño cinco décadas atrás, cuando con él revelara el malestar del pensamiento español bajo el régimen franquista, al que combatió con la imagen y la crítica en una lid desigual de la que saldría victorioso y que definió la primera parte de su vida artística a través del cinematógrafo.

De Carlos Saura los mejores conocedores del arte de la luz aseguran que, con el también aragonés Luis Buñuel por delante en el tiempo, al que por cierto siempre admiró, y con Pedro Almodóvar situado después, vertebra el tronco central del cine español. Entre estas tríadas se señalaba también que con Gonzalo Suárez y Manuel Summers, formó Saura en su día la tripleta de oro de la primera promoción de la ahora mítica Escuela de Cinematografía de la calle de Génova.

La muestra repasa desde el universo femenino hasta la historia de España

Pocas disciplinas han quedado fuera de la ambición creadora de Saura

Pero la muestra presentada ayer ilustra dimensiones desconocidas del gran creador aragonés, que acaba de estrenar sus 78 años. La actriz y fotógrafa Eulalia Ramón, esposa de Carlos Saura, así como el historiador Asier Mensuro, comisario, han construido esta plataforma descriptiva que procede de una idea del escritor y periodista Javier Angulo, aplicada ya en el Patio Herreriano de Valladolid y que ahora, con el patrocinio de Caja España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, se despliega con una nueva dimensión en una magna sala del antiguo y municipal Centro Cultural de la Villa, hoy llamado Centro de Arte Fernando Fernán-Gómez. Por cierto, al gran actor desaparecido, amigo íntimo de Saura, éste le dedicó la exposición: "Dondequiera que estés", le invocó con afecto.

Agrupada en seis grandes áreas que abarcan desde la percepción del artista sobre el universo femenino hasta la historia de España, incluyendo un espacio dedicado a la violencia y la muerte, más otras dos al dibujo y señaladamente la fotografía, la más representada, con el cine como ineludible denominador común, la oferta que brinda el centro municipal madrileño permite descubrir un Carlos Saura insólito para el gran público, puesto que trasciende la representación que de él se tiene ceñida en demasía a su dimensión referida a lo estrictamente cinematográfico.

Así pues, la exposición da noticia cabal del estro, el impulso irrefrenablemente creador, que ha espoleado y guiado a Saura desde sus primeros asomos a la fotografía y a los filmes más renombrados -La caza, Mamá cumple cien años, Cría cuervos- hasta ensancharse luego hacia la música -Carmen- y la danza -Sevillanas- de fuerte raigambre étnica, flamenco y fado incluidos, sin olvidar el dibujo, donde descolló como en el mundo de la pintura descollara su hermano Antonio Saura, desaparecido años atrás.

Pocas actividades artísticas han quedado fuera de la ambición creadora de Carlos Saura. Él mismo reconoció ayer, entre bromas y veras, que siempre quiso haber sabido tocar un instrumento musical, pero ha de ser ésta una de las escasas salvedades. Así, sus dibujos, cargados de expresividad, se agregan a los llamados fotosaurios, una suerte de minigénero por él inaugurado consistente en fotografías sobredibujadas, que adquieren con aquéllos una muy singular plasticidad.

Tal multiciplidad de facetas que concurren en la acción creativa de Carlos Saura -que él define como incesante- y que la muestra describe con soltura, sitúan al visitante cara a cara de uno de los grandes -y últimos- representantes de una cultura cinematográfica integral, con un sentido estético muy marcado, por otros definida aún de renacentista, desde la cual pudo el cine, o mejor, el arte de la mixtura entre la imagen, el sonido y la luz, convertirse en el siglo XX en suprema expresión del mundo y reflejarlo.

Por todo ello, visitar esta muestra procura al espectador la ocasión de hallar el sentido, en otros escenarios perdido, de tantas horas de fascinación ante una pantalla que alberga, todavía, un universo de emociones e ilusión inagotables, como el objetivo de la cámara de Saura demuestra saber captar con ágil desenvoltura, entre siluetas y atmósferas cargadas de belleza.

Otras miradas de Carlos Saura. Hasta el 21 de marzo. Centro de Arte Fernán-Gómez. Plaza del Descubrimiento, s/n. De 10.00 a 21. Domingos, hasta las 19.00. Entrada gratuita. Lunes, cerrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010