Crítica:textos y documentosCrítica
i

Qué nos está pasando

Un análisis profundo y divulgativo sobre las claves de la crisis

La actual crisis ha estimulado el apetito del público no especializado por la literatura sobre economía, favoreciendo la aparición de artículos y libros con un creciente afán didáctico. A este mismo resultado ha contribuido la polémica surgida entre diferentes corrientes de pensamiento económico acerca de las causas y remedios de la grave situación que atraviesa la economía mundial, favoreciendo que un número mayor de destacados economistas hayan buscado dejar constancia de sus posiciones en los medios de comunicación, siguiendo la pauta iniciada hace ya años por algunos de ellos, entre los que sin duda destaca el premio Nobel Paul Krugman.

El libro que aquí reseñamos se enmarca en esta dinámica divulgativa, dirigida a una amplia gama de lectores interesados en disponer de las principales claves para comprender lo que ocurre, con objeto de controlar mejor el entorno en el que desarrollan sus actividades, que ahora, como nunca antes, se está viendo convulsionado por un continuo bombardeo de noticias de índole económica. Con esta finalidad didáctica por delante, los autores se acercan a la crisis económica iniciada en 2007 con gran ambición, abordando su análisis sistemático a través de una escritura ágil y fresca, y logran un buen resultado. Combinando acertadamente el rigor con el didactismo en las explicaciones, se detienen con acierto en los puntos más difíciles e insisten en clarificar las líneas de concatenación entre los múltiples aspectos que deben ser considerados.

LA ECONOMÍA EDIFICADA SOBRE ARENA. CAUSAS Y SOLUCIONES DE LA CRISIS ECONÓMICA

Álvaro Anchuelo Crego y Miguel Ángel García Díaz ESIC Editorial ISBN 978-84-73566353

La obra se divide en tres partes, la primera, dedicada al desencadenamiento de la crisis, sus causas y sus manifestaciones en el plano mundial; la segunda, a sus elementos idiosincrásicos y sus secuelas en España; la tercera ofrece una valoración ordenada de las medidas adoptadas por el Gobierno español para combatirla, y describe un interesante catálogo de actuaciones y medidas adicionales que se juzgan imprescindibles para la recuperación económica. Además, en el epílogo se esboza las líneas de la discusión que la crisis suscita acerca de la validez de las ideas y los modelos económicos de general utilización.

La primera parte está en mi opinión muy lograda, desde la perspectiva divulgativa. Los autores atribuyen las causas últimas de la crisis al intenso descenso en los tipos de interés que la Reserva Federal de EE UU propició desde 2001 para atajar la amenaza de recesión surgida tras la crisis de las punto.com. La abundancia de dinero derivada de esa política, que se vería acrecentada por los fondos de capital provenientes de los países asiáticos, fruto de sus superávit comerciales -un aspecto en el que hace hincapié el presidente de la institución antes citada, Ben Bernanke, para defenderla de sus críticos-, condujo a las entidades financieras a tratar de hacer realidad el sueño de muchos norteamericanos de acceder a una vivienda en propiedad, financiando su compra a través de la emisión de títulos con riesgo creciente, no sólo para quienes los adquirían sino también para ellas mismas. Las explicaciones que ofrecen los autores de los mecanismos de propagación del riesgo, primero, y de los problemas de insolvencia de los intermediarios financieros, después, son particularmente claras y acertadas.

La segunda parte aborda la crisis española, resaltando sus factores idiosincrásicos, una formidable expansión de la construcción residencial, apoyada en un precio real del dinero aún más bajo que en otros países (debido a una mayor inflación) y estimulada por unas entidades bancarias que supieron aprovechar la coyuntura internacional de elevada liquidez para endeudarse extensamente en los mercados internacionales, contribuyendo a una notable expansión del déficit por cuenta corriente, el cual alcanzó cifras históricas en 2007. Al hablar de los asuntos propios, los autores toman posiciones en los debates. Así, como deja claro el título del libro, se alinean con quienes creen que la expansión del periodo 2001-2007 tuvo mucho de artificial, ocultando la notable endeblez de nuestro sistema productivo. En mi opinión, esta opinión deriva de una perspectiva en exceso macroeconómica, pues si bien las actividades de construcción desempeñaron un papel muy predominante, nuestro sistema productivo se ha expandido notablemente en otros muchos ámbitos, que además se han hecho más internacionales y eficientes, a pesar del bajo incremento logrado en la productividad de los factores.

Finalmente, en el apartado de las actuaciones contra la crisis, se incluye una valoración crítica, sistemática y pormenorizada de las medidas adoptadas por el Gobierno, distinguiendo entre las de apoyo al sistema financiero y las de estímulo público a la demanda agregada. Un interesante análisis que no suele hallarse en otros libros sobre la crisis. El capítulo se cierra con un completo catálogo de las diversas reformas estructurales que se juzgan necesarias para asegurar un crecimiento futuro sobre bases más estables.

En resumen, el lector encontrará en el libro un manual breve, y ameno, sobre la crisis económica con el que armarse mejor para seguir una actualidad cada vez más rica en acontecimientos. Probablemente, su lectura le animará a frecuentar la literatura económica más divulgativa, algo imprescindible para comprender el devenir de un mundo complejo en el que los equilibrios económicos y políticos prevalecientes hasta hace poco parecen estar alterándose bruscamente.

Rafael Myro es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 31 de enero de 2010.