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Reportaje:

O noso Lenny Bruce

Músicos y artistas homenajearon ayer en Carballo a Carlos Díaz, O Xestal

Aunque hoy suene increíble, a mediados de los años 60, un artista gallego mezcla de músico, contador de cuentos y activista consiguió ser un fenómeno de masas y un superventas. Y con un discurso enxebrista y galleguista, logró ser elogiado en Pueblo, el diario del Movimiento, y ser condecorado con la medalla al Mérito Turístico que le otorgó el entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne en 1964. El mismo año en el que una condena por obscenidad acabó con la carrera de otro transgresor, el comediante norteamericano Lenny Bruce. Nuestro agitador de conciencias era el ahora prácticamente olvidado, salvo en la memoria de los que lo conocieron u oyeron, Carlos Díaz Gestal, O Xestal.

Su memoria ha sido olvidada salvo para los que lo conocieron

Un conjunto de artistas y colectivos culturales y musicales de Bergantiños, encabezados por la Asociación Cultural Lumieira lo recordaron y reivindicaron ayer por la noche en el Pazo da Cultura de Carballo, el lugar donde murió en la penuria más absoluta el 4 de enero de 1993.

Pese al enxebrismo militante del que hacía gala y a que los referentes de sus creaciones eran plenamente rurales, Carlos Díaz Gestal fue un niño de ciudad y de raigambre obrera. Nació en 1933 en el barrio coruñés de Monte Alto, hijo de un trabajador de la Compañía de Tranvías y de una cigarrera de la Fábrica de Tabacos. Pero "en cuanto podía, escapaba a donde hubiese árboles y animales" recordaba en una entrevista, un año exacto antes de su muerte. También descubrió pronto el gusto por la música popular. "Cando vino Franco por primera vez a A Coruña, yo estaba viendo por la ventana los camiones descubiertos que traían a gente de las aldeas para la concentración. Escuché tocar una gaita, me asomé y caí de cabeza. Yo llevaba palizas de pequeño por perderme detrás de los gaiteiros", recordaba.

De joven participó en el movimiento coral coruñés, que él defendía como único reducto del galleguismo cultural de la posguerra. "Incluso los gaiteiros, -que ahora hay un grupo en cada parroquia-, cuando tocaban, por ejemplo, en Ferrol, la gente los miraba escondida tras las ventanas, para que no fuesen a pensar que eran de aldea", contaba.

Inició su carrera como entertainer en la romería de Santa Margarita, en lo que entonces era un monte y ahora un parque de A Coruña. De allí a las emisiones locales de Radio Nacional y desde entonces en todo cuanto palco de fiesta, romería o concentración humana en donde se le solicitara. Entre chistes y cuentos, proclamas en contra del caciquismo y a favor de la concentración parcelaria. Y grabaciones. Posiblemente fue el autor no musical que más discos editó en España, pero no hizo dinero, a pesar de que entonces no había descargas de internet.

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En 1974 se fue a vivir con su madre a la parroquia carballesa de Lema. Participó activamente en la lucha contra la privatización de la laguna y el arenal de Baldaio que encabezó el BNG, pero la reacción posterior de algunos de sus vecinos le causó un profundo desengaño del mundo campesino.

"Pinté la bandera gallega en el hórreo con la cruz de Santiago y decían: '¡Ahí tiene el escudo de los comunistas!, ¡Hay que echarlo!'". "Haberse significado en aquella protesta le acarreó consecuencias negativas en su desarrollo profesional", asegura Pedro Fernández Pombo, presidente del coro Aires de Bergantiños, que creó O Xestal y que es el depositario de las escasas pertenencias -algún traje tradicional, grabaciones- que dejó.

El acto de ayer por la noche intentó reflejar, según Fernández Pombo, "todas las facetas de Carlos, desde la musical a la galleguista". Entre los participantes, algunos gaiteiros de Treixadura, Cándido Pazó, Mini e Mero, Bieito Romero y Xurxo Souto. Bieito Romero lo conoció cuando daba clases de gaita por las parroquias de Malpica y ambos eran habituales de un festival que se celebraba en la de Cerqueda. "Lo que él hacía te podía gustar o no, pero fue un recuperador de nuestro folclore y lo quiso dignificar en un tiempo muy difícil. Estas cosas hay que hacerlas en vida, pero es necesario poner a O Xestal en el sitio en el que el tiempo no lo puso", considera el líder de Luar Na Lubre.

El músico Xurxo Souto lo conoció cuando trabajaba como guionista en Luar. "Era la persona con más formación en la cultura popular gallega. Sabía cantigas de cualquier sitio. En la última actuación que tuvo en la televisión le pedí que llevase algo suyo grabado. Trajo una cinta de casette manoseada, con la carátula de AC-DC, que traía tres canciones, Rosiña, Eu son mariñeiro y Apaga o candil. A Gayoso le gustó la del candil, y a partir de ahí, cerró todos los programas, cantada por todo tipo de artistas, una canción de O Xestal".Era "enxebre": los referentes de sus creaciones eran plenamente rurales El programa Luar cierra siempre con su canción de "O Candil"

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