Necrológica:
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Experto en Clarín

El pasado 22 de enero falleció Sergio Beser, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los mejores conocedores de las letras del XIX y de la obra de Leopoldo Alas, Clarín. Cuesta mucho escribir estas pocas palabras cuando se es consciente de lo mucho que cada una significa. De la desastrada Universidad barcelonesa de los años cincuenta salieron unas promociones que vivieron con pareja intensidad la política y el estudio. Y buena parte de sus componentes trabajaron fuera de España: Sergio Beser lo hizo en Sheffield y, al final, en Brown University. Regresó a finales de los sesenta, cuando ya era autor de un libro capital, Leopoldo Alas, crítico literario (1968), y se incorporó al equipo inicial de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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El magisterio de Sergio Beser

La Autónoma fue una experiencia singular y fecunda donde convivieron la inteligencia y el esnobismo, la imaginación, el rigor y la generosidad. Tras su sonrisa socarrona y con aquella voz suya casi susurrada, Sergio Beser aportó muchísimo a aquel espíritu. Algunos le reprochábamos que escribía poco... Era una cuestión de perfeccionismo intelectual y también una forma personal de relación con la literatura; prefería leerla directamente -asombrosamente omnívoro- y reservar sus juicios para una clase, para conversar con un colega o para esbozar una opinión que siempre era certera y nunca pretendía imponer. Le gustaba más el estadio favorable y cálido de la reflexión que organizarla sobre el papel. Cuando lo hacía, el resultado era admirable: no hay mejor introducción al conocimiento de la narrativa española de la Restauración que su antología Leopoldo Alas: teoría y práctica de la novela, ni mejor presentación de El árbol de la ciencia, de Baroja, que la que escribió para las breves guías de Editorial Laia. Fue un profesor que creó vocaciones y un amigo incondicional. Dio siempre más afecto del que aceptaba porque tenía un fondo estoico y campesino impenetrable: era su naturaleza íntima, pero creo que también su línea de defensa.

José-Carlos Mainer es catedrático de Literatura Española y escritor.

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