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El salón prohibido de la familia Lee en San Martín

Nuevos testimonios aportan luz sobre lo que pudo suceder en casa de los Lee. La familia taiwanesa permaneció encerrada dos meses en su domicilio de San Martín de Valdeiglesias. Durante una semana, convivieron la madre y tres de sus hijos con los cuerpos sin vida del padre y otros dos niños. El alcalde, Pablo Martín (PP), aportó ayer la versión que un familiar suyo, amigo de los Lee, le había contado acerca de la misteriosa familia. "Nunca les permitió ver el salón a pesar de que lo invitaron varias veces a cenar, cosa que no ocurría con el resto de la casa, que estaba cuidada y ordenada", asegura el alcalde.

Curiosamente, fue en ese salón prohibido donde los servicios de emergencias hallaron el pasado jueves los cadáveres de los tres fallecidos. Estaban tumbados en el mismo colchón que los supervivientes. Según la versión del pariente del alcalde, las sobremesas en casa de los Lee siempre estaban copadas por el mismo tema: la religión.Los Lee profesaban el taoísmo, una doctrina oriental que cuenta con muchas tendencias y que contempla la existencia de deidades. La hija mayor aseguró al equipo de psicólogos de la Guardia Civil que no abrieron la puerta durante su encierro porque "sus santos les dijeron que se trataba de espíritus malos". La madre, en atención psiquiátrica, mantiene que sus familiares muertos siguen vivos.

Artur Mateo, importante miembro de la comunidad taoísta española, rechaza que la religión tuviera que ver con el caso: "El taoísmo no tiene prácticas que consistan en convivir con difuntos ni considerarlos vivos después de morir. Se les entierra y punto". Pero matiza: "Si bien existen parábolas sobre maestros taoístas cuyas almas abandonaron su cuerpo temporalmente para experimentar viajes astrales". Este referente espiritual añade que "los taoístas no reservamos una sala de nuestras casas como sagrada o prohibida".

La investigación concluye, provisionalmente, que los Lee murieron por una intoxicación alimentaria. La policía investiga la figura de un curandero del que habló la hija mayor. Éste les habría ordenado, supuestamente, no salir de casa y tomarse una medicina. "El taoísmo cree en la medicina tradicional china, pero también se puede utilizar la convencional", explica Artur. La policía sabe que tomaron algún tipo de infusión, aunque también descartan que los supervivientes hubiesen ingerido sustancias tóxicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de enero de 2010