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Camps y Ripoll tiran de la cuerda

El Consell baraja nombrar a la defenestrada Alonso subdelegada en Elche

"¿En el PP, nos hemos vuelto todos locos?", se preguntaba ayer un histórico militante del PP en la provincia de Alicante. Y no es para menos. La brecha que separa al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, del presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, lejos de cerrarse, aumenta cada día.

Los dos sectores enfrentados han entrado en una diabólica dinámica de tensión para medir sus fuerzas. El penúltimo órdago lo lanzó ayer la dirección regional, que controla Francisco Camps, al anunciar, a través del secretario general, Antonio Clemente, que están "estudiando" nombrar a la portavoz del PP en Elche, Mercedes Alonso, subdelegada del Consell en Elche. "Está llamada a tener altas responsabilidades dentro del PP y de la Generalitat", auguró Clemente.

Se intensifica la guerra sin cuartel entre campistas y ripollistas

El anuncio se produjo un día después de que José Joaquín Ripoll despojara a Alonso de la vicepresidencia de la Diputación y de la portavocía adjunta, y la dejara como diputada rasa debido a la pérdida de confianza. Alonso, que preside la gestora del PP en Elche, ha tramitado la expulsión del PP de Emigdio Tormo, uno de los hombres de confianza de Ripoll, y además en las últimas semanas se enfrentó con el presidente de la Diputación al negarse a que Suma, organismo provincial que se encarga de la gestión de los tributos municipales, recaudara en Elche los impuestos.

Alonso se armó ayer de coraje y cierto cinismo cuando en una rueda de prensa en Elche tildó de "magnífica noticia" su destitución porque así tendrá "más tiempo" para dedicarse a Elche. Sin embargo, obvió que si es nombrada subdelegada del Consell en Elche, cargo que estrenó Manuel Ortuño, otro polémico e histórico dirigente del PP ilicitano, se vería obligada a renunciar a su acta de concejal y a su escaño en la Diputación. Alonso admitió que se enteró "por la prensa" de su destitución.

El alcalde socialista de Elche, Alejandro Soler, aventuró que Alonso "ha fracasado en su vida política" porque el PP "ni confía en ella". La convulsa situación interna del PP en Elche es una rémora endémica. En la tercera ciudad más importante de la Comunidad Valencia, y en la que los socialistas retienen por la mínima la vara de mando, los populares están inmersos en una guerra sin cuartel entre los ripollistas, que lidera Emigdio Tormo, y los campistas, con Mercedes Alonso al frente. Alonso castigó a Tormo apartándole de la comisión de Hacienda en octubre pasado. Al día siguiente Ripoll dejó a la campista fuera de las comisiones de la Diputación y del Instituto Juan Gil-Albert.

Pero Elche y la Diputación de Alicante no son los únicos escenarios de la contienda del PP en la provincia. En Villena, población en la que gobiernan los conservadores con mayoría absoluta, la alcaldesa, Celia Lledó, afín a Ripoll, se ha quedado en minoría en varios plenos municipales por la ausencia de los ediles campistas. En esta localidad del Vinalopó un asesor municipal, y a su vez esposo de la edil de Urbanismo (ripollista) llegó a las manos en plena calle con el edil de Obras (campista) por discrepancias en el reparto de ingresos extraordinarios.

En Torrevieja, pugnan por el control del PP el actual alcalde, Pedro Ángel Hernández Mateo, cuya última propuesta es nombrar a Camps Hijo Predilecto, y Domingo Soler, diputado provincial afín a Ripoll. En Ibi la concejal Felicidad Peñalver, afín a Ripoll, fue expulsada del Grupo Popular al desvelar supuestas irregularidades de la alcaldesa campista, Maite Parra, y en Calp los campistas acusaron a los ripollistas de hacer la vista gorda ante la venta ambulante de los inmigrantes a cambio de afiliarlos y garantizarse el poder local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de enero de 2010