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Entrevista:Rod Laver | Ganador de 11 títulos 'grandes', dos veces del 'Grand Slam' y ex 'número uno' | Tenis

Rod Laver: "Los pequeños ya no tienen opciones"

Entrevista al tenista australiano ganador de 11 'grandes'

El tenista australiano (Queensland, 1938) ganó dos veces los cuatro 'grandes' en el mismo año (1962 y 1969). Que no lo hiciera en más ocasiones explica por qué resiste la comparación con Federer: se hizo profesional y no pudo disputar una veintena de trofeos del 'Grand Slam'

Hace un año, Rod Laver apareció por el Abierto de Australia en compañía de Andrés Gimeno y dispuesto a reverdecer viejos recuerdos. "Los recuerdos", dijo entonces; "siguen siendo muy vivos. Éramos profesionales, los mismos chicos viajando alrededor del mundo. No eran sólo exhibiciones. Había dinero cambiando de manos a cada partido (...) Cuando Andrés y yo nos enfrentábamos, le poníamos mucho esfuerzo. ¡Recuerdo que jugamos en el Círculo Ártico!" Laver vive hoy alejado del frío, en la calurosa California, y contesta a EL PAÍS desde el teléfono de su casa de Carlsbad. Sólo pide una cosa: concisión. En 1998, mientras era entrevistado en su jardín, sufrió un infarto que a punto estuvo de costarle la vida y que le obligó a reaprender los gestos más básicos del día a día.

"Nadal es inusualmente brillante. Ahora, su confianza está herida"

"El tenis me ha dado seguridad en la vida. Te educa de forma continua"

Pregunta. ¿Quién es su favorito para ganar el Abierto de Australia, que arranca el 18 de enero?

Respuesta. No se puede señalar a un solo jugador, a un solo individuo. Está abierto. Novak Djokovic, Roger Federer, Andy Roddick viene de una buena temporada...y Andy Murray tiene el potencial para coronarse campeón de su primer Grand Slam en Australia.

P. No nombra usted a Rafael Nadal, el número dos y campeón vigente. ¿Volverá a su mejor nivel tras las lesiones que le apartaron de las pistas en 2009?

R. No sé cuáles son sus lesiones, no tengo una información exacta. Si es una inflamación de los tendones, no pasa nada, lo superará. Si es, quizás, algo en el menisco, debería operarse, arreglar eso ya. Nadal usa mucho sus piernas y eso le ha llevado a ganar muchos partidos. Por eso asusta que no pueda poner esfuerzo en las piernas, que tenga que buscar golpes ganadores para cerrar los puntos, que no pueda esperar los errores de los contrarios. Eso ha dañado a su confianza. Necesita terminar los puntos más rápidos, buscar él el ganador, porque ya no le vale con forzar que el otro lo intente y falle.

P. Usted le entregó a Nadal la Copa de campeón del Abierto de Australia mientras Federer lloraba. ¿Qué cree que pasó para que el suizo se recuperara de aquello y ganara Roland Garros y Wimbledon en 2009?

R. Federer tenía mononucleosis

[Laver se confunde con el torneo de 2008, cuando el suizo perdió en semifinales]. No estaba sano. No jugaba con normalidad. No se entrenaba con fuerza. Tengo la sensación de que su juego requiere que esté en forma al ciento por ciento: no pudo entrenarse, perdió la confianza... y la confianza lo es todo en el tenis. Regresar al alto nivel ha sido un gran esfuerzo.

P. ¿Le sorprendió la forma en la que ganó en Roland Garros? Se fue hasta los cinco sets en segunda ronda, octavos y semifinales. Y Tommy Haas estuvo a un punto de servir por el partido.

R. Roger es el segundo mejor jugador del mundo sobre tierra, después de Nadal. Desgraciadamente para él, para Nadal, quiero decir, este año perdió y no pudo crear el éxito de ganar cinco Roland Garros consecutivos. Una vez que Nadal estuvo fuera, Federer continuó hasta el título y demostró que es el segundo mejor sobre arcilla. Lo que pasa es que Nadal es inusualmente brillante sobre tierra. Para Roger ha debido ser duro enfrentarse a alguien un poco mejor, tener que romper a través de él y ganar luego...

P. Habla usted de victorias. Nadie tiene más que Laver, el hombre que ganó más de 190 títulos.

R. El tenis me ha dado muchas cosas. En general, una confianza definitiva en la vida. También me ha dado memorias, amistades, el sentido de que los tenistas de aquella época éramos un equipo. Un conjunto de experiencias que he mantenido toda mi vida, como las amistades de entonces. El tenis, el deporte, te educa de forma continua.

P. Un hombre es responsable de parte de su educación y de que a usted le digan The Rocket, El Cohete: Harry Hopman, que ganó más de una decena de Copas Davis como jugador y entrenador. ¿Qué le enseñó?

R. Mire, tuve dos entrenadores: Charlie Hollis y Hopman. Me enseñaron muchas cosas. No me puedo quedar con un solo consejo. Quizás, y sobre todo, me inculcaron el ver el tenis como un estímulo constante, además de la comprensión del juego. Eso fue lo más importante, la gran lección. Yo siempre intenté disfrutar del tenis. Cuando yo jugaba a este juego, antes de un partido, podía estar nervioso, pero me planteaba que tenía que ser agresivo, que aquello era una combinación de todo, pero sobre todo que se trataba de ser agresivo

P. Hopman fue el encargado de que usted, un jugador de 172 centímetros, arrancara una carrera marcada por su coordinación y su capacidad para cerrar los puntos con el revés y la volea. ¿Tendría sitio en el circuito actual alguien de su tamaño?

R. El juego de hoy es distinto. Es más fácil para un tío como Juan Martín Del Potro, que mide más de 1,90, para un chico como él, al que se puede considerar como candidato al título en el Abierto de Australia, porque con esa envergadura tiene una panoplia de golpes brutal. Los jugadores pequeños ya no tienen opciones.

P. ¿El tenis será un deporte para gigantes con raqueta?

R. Un poco, pero... mire, en mi época teníamos a Stan Smith, que ganó Wimbledon (1972) y medía más de 1,90m. El resto de tenistas eran distintos, eran como yo. Ahora, se ha invertido la situación. Sin embargo, hay grandes jugadores, gente como Roger Federer, que no son tan altos. Federer mide 1,85m o 1,86m. Eso quiere decir que para alguien de un tamaño normal no es imposible competir. En cualquier caso... ¡las generaciones han ido mejorando!

P. De la suya es Manolo Santana, campeón de cuatro grandes y admirador suyo.

R. Manolo es un gran, gran campeón. Jugué contra él muchas veces a finales de los años 50, en los internacionales italianos y en Roland Garros. Allí me ganó, creo, en cinco sets. Pienso que es un gran campeón. Con él y en esa época cambió el juego y la forma en la que se jugaba a este deporte: cambiaron los materiales, las raquetas y las pelotas, y así se aportó más control de la pelota, con más spin (efecto curvado).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de enero de 2010