Crónica:Crónica
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Un paso más hacia la élite

España, semifinalista del Mundial de balonmano femenino por primera vez

Una argucia táctica, una Marta Mangué enorme y un gol en el último suspiro convirtieron ayer a España en uno de los cuatro mejores equipos del balonmano femenino por primera vez. Faltaban tres minutos de partido, Rumania gozaba de dos goles de ventaja y, desde el banquillo, Jorge Dueñas ideó una solución: había que provocar la expulsión de una rival y dar un último arreón. Quién mejor que Marta Mangué, una de las líderes del grupo y especialmente enchufada ayer, para liderar la reacción. La canaria logró deshacerse de una rumana y marcar. Luego vino el empate a 25 y en el penúltimo segundo del partido, con los banquillos de pie y los nervios a flor de piel, Macarena Aguilar selló el pase a las semifinales del Mundial, que se está disputando en China.

Macarena Aguilar firmó el triunfo sobre Rumania con un gol en el penúltimo segundo

Las españolas celebraron el triunfo como si hubieran ganado el torneo. Los goles de Marta Mangué (ocho en total, uno de ellos desde la línea de castigo, y máxima anotadora del partido) y Beatriz Fernández (cinco)... Las paradas de la nacionalizada Ciobanu a sus antiguas compatriotas... Carreras, risas, lágrimas, gritos y abrazos para celebrar el pase a las semifinales, pero también por el triunfo ante una selección que hace dos años, en la misma cita, casi les dobló en el marcador y por lo que supone de paso adelante en la escalada hacia la élite de un deporte que no goza de gran tradición en España.

A pesar del borrón que supuso la ausencia en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el balonmano femenino español lleva dos años de lujo. Es el actual subcampeón de Europa y puede soñar con las medallas mundialistas antes incluso de acabar esta fase.

España, además, fue el primer equipo en garantizarse el pase a la siguiente ronda, una verdadera sorpresa para la gente del balonmano, que vio cómo Rusia, campeona en las dos últimas ediciones, caía ante Francia (23-24) y, más sorpresa aún, cómo Angola se deshacía de Dinamarca (28-23).

La próxima cita española de este torneo agotador será mañana martes precisamente ante Noruega, verdugo en el Europeo en un partido bronquísimo que acabó con las españolas extenuadas. Será un nuevo reto que superar, pues el año pasado la distancia entre ambos equipos quedó sellada en 13 goles, un auténtico mundo para tratarse de una final.

Hasta ese día, cuando acaben todos los encuentros, Jorge Dueñas y sus jugadoras no sabrán quién será su rival -¿Rusia? ¿Dinamarca? ¿Francia?- en las semifinales del próximo viernes en Nanjin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de diciembre de 2009.

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