El plan del Júcar exigirá ajustes en el riego para salvar el río

El borrador plantea reducir cultivos en La Mancha o modernizar

La cuenca del Júcar está al límite tras décadas de uso intenso de sus aguas y será necesario un giro en la explotación de los recursos para salvar el río. Un cambio de gestión que se abre paso en el borrador del llamado esquema de temas importantes a resolver el nuevo Plan Hidrológico del Júcar (PHJ), un documento que saldrá a información pública la semana que viene con más de un año de retraso.

El borrador avanza un escenario de reajustes en el uso de agua para riego como condición para frenar la sobreexplotación del acuífero de La Mancha Oriental, del que bebe el Júcar, y para recuperar el estado ecológico del río. Así, el documento constata el importante descenso de reservas del acuífero y advierte de que las medidas en marcha para frenar su degradación pueden ser insuficientes a largo plazo. Por tanto, el plan deberá "definir posibles medidas adicionales" para recuperar el equilibrio del acuífero y contempla dos posibilidades que se someterán a estudio. Una es aumentar la dotación de recursos superficiales del río al campo manchego, lo que exige lograr ahorros con la modernización de infraestructuras y otras actuaciones. La otra pasa por reducir la superficie cultivada o "dotación unitaria" de agua "analizando la posibilidad de implantar medidas económicas compensatorias de la pérdida de renta agraria" permanente o temporal. Una opción que levantará ampollas en Castilla-La Mancha.

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En el caso de los regadíos históricos valencianos también toca apretarse el cinturón. La modernización ya ha permitido reducir la demanda de agua, pero serán necesarios "ahorros adicionales". El 70% del consumo en el Júcar es agrario.

Desde la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) puntualizaron que el borrador no propone "reducciones" de recursos al regadío, sino opciones para compensar la disminución de aguas superficiales y subterráneas con el aumento de recursos procedentes de la modernización de regadíos, la reutilización de aguas residuales y la desalación, la mejora de infraestructuras y otras medidas de ahorro y eficiencia en la gestión que implicarán una inversión de 2.457 millones de euros (incluidas obras ya en marcha). Es más, el documento estima que ese conjunto de actuaciones permitirá compensar el aumento de demanda estimada en 2015, que con 3.280,5 hectómetros cúbicos anuales para uso urbano, agrario e industrial será incluso menor que la actual, de 3.316,9.

No obstante, el sistema del Júcar "presenta grandes dificultades para incorporar requerimientos ambientales adicionales, si no existe un consenso sobre la situación futura de las demandas", alerta el borrador, que prevé un caudal ecológico para el río y reservas para los humedales, especialmente para L'Albufera.

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En relación con otros ríos de la demarcación -que se extiende por la Comunidad Valenciana, Albacete, Cuenca, Teruel y Tarragona- el informe remarca que el sistema del Vinalopó está "claramente desequilibrado", pero mejorará "radicalmente" con el trasvase desde el Júcar, que permitirá cerrar decenas de pozos. También habrá que resolver problemas de déficit o sobreexplotación en los sistemas del Sénia-Maestrat, Turia y en las Marinas.

El esquema de temas importantes del plan incluye un amplio análisis del estado de la demarcación y las posibles actuaciones para racionalizar la gestión y el uso del agua. Las exigencias medioambientales recorren el documento, ya que hay problemas de contaminación en decenas de ríos y casi la mitad de las masas de aguas subterráneas están en mal estado por la escasez de reservas o el exceso de nitratos.

El plan, además de los conflictos que desencadenará la nueva asignación de los recursos, afronta una difícil tramitación porque sigue sin resolverse una cuestión fundamental: la Generalitat debe asumir la competencia sobre los ríos que sólo discurren por tierras valencianas, mientras que el Estado se quedará con los que superan ese límite territorial, como el Júcar y Turia. Ni el Consell ni Castilla-La Mancha, que pretende mayor control en el Júcar, están de acuerdo con la delimitación propuesta por el Ministerio de Medio Ambiente. Ante el retraso acumulado, el presidente de la CHJ, Juan José Moragues, destacó que no ha querido esperar más para mostrar el trabajo avanzado, por lo que el documento aborda toda la demarcación a la espera de su división definitiva.

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