Última oportunidad en el paraíso

La reactivación del hotel de El Palmar abre el debate de la pérdida de este enclave

La carta navega por Internet. "Formo parte de los miles y miles de personas que aman la belleza y virginidad de la playa de El Palmar. Y con esa autoridad moral, le escribo mi firme y total oposición al megaproyecto hotelero que una promotora quiere construir en la zona de Malcucaña con su apoyo". Es una misiva al alcalde de Vejer (Cádiz), el socialista Antonio Jesús Verdú, en contra de las intenciones de la sociedad andaluza Chival Promociones de retomar los planes turísticos que la cadena Riera Marsá había abandonado en esta zona del litoral gaditano.

Para el regidor local es el revulsivo económico y laboral que se necesitaba, todo un bálsamo en plena crisis. Pero para muchos, agrupados gracias a las nuevas tecnologías, es el fin de un espacio natural único. El Palmar es uno de los pocos espacios sin construir que quedan en la costa de Cádiz. Ha vencido al ladrillo en todo el tramo que va desde Conil a Vejer. La parte más próxima a Conil, Castilnovo, ha conseguido preservarse de las construcciones gracias al empeño del Ayuntamiento, de IU, que finalmente consiguió del Gobierno central la protección necesaria para evitar el levantamiento de cualquier edificación.

El grupo inversor ha entregado ya 180.000 euros a modo de aval al Ayuntamiento

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Pero el siguiente tramo hacia el sur, Malcucaña, ya en el término municipal de Vejer, queda a expensas de sus posibles usos hoteleros, promovidos por el Ayuntamiento y autorizados por la Junta de Andalucía.

La cadena Riera Marsá, que mostró su interés en levantar dos apartahoteles turísticos con casi 700 habitaciones, de cuatro y cinco estrellas, se desentendió del proyecto este mismo año y ahora ha sido retomado por la promotora Chival, que está auspiciada por el grupo Tarje, de capital andaluz, con el apoyo de Cajasol. La empresa mallorquina explicó que no había encontrado financiación para sus planes de gran resort que sí parece haber hallado este grupo inversor, que ya ha depositado en el Consistorio una fianza de 180.000 euros a modo de aval. El grupo, liderado por el empresario Juan Leocadio Muñoz, ha desarrollado inversiones en Sotogrande, Rota o Jerez.

Esta confirmación no ha podido ser mejor recibida por el alcalde del municipio, quien considera la inversión como todo un ejemplo de que se puede remontar de la crisis. "Ilusiona especialmente si tenemos en cuenta la actual situación económica", ha explicado Verdú. "Ahora los planes son los mismos que los de Riera Marsá. Se va a respetar el entorno privilegiado en el que se van a levantar los hoteles, no van a tener impacto visual y ayudará a impulsar el empleo y a generar riqueza". La previsión inicial fue la de creación de 300 puestos de trabajo. La idea original contemplaba un diseño en blanco, similar a la arquitectura que impera en el pueblo.

Pero la buena noticia difundida por el propio alcalde no ha sido bien recibida por todos. Ecologistas en Acción ya ha anunciado que pondrá todas sus herramientas para frenar el proyecto. "Destruye una de las zonas vírgenes que nos quedan en el litoral gaditano, uno de los espacios abiertos en los que la playa y el campo se unen proporcionando un paisaje único. Ni siquiera son hoteles, que es lo que recomienda la Junta, son apartahoteles, que dan menos empleo. Y supone una nueva dependencia hacia el ladrillo", critica la portavoz, Lola Yllescas.

Antes de que la asociación conservacionista emitiese un comunicado en contra del desarrollo hotelero de El Palmar y anunciase protestas, ya Internet estaba en pie de guerra. "Le pedimos que detenga de forma inmediata esta barbaridad y que se rinda ante la evidencia de que El Palmar sólo tiene un destino posible: convertirse en un ejemplo y un modelo de turismo para todos". Es lo que dice la carta al alcalde difundida en redes sociales como Facebook, donde se ha creado la Plataforma contra el Macroproyecto hotelero en El Palmar. Ayer tenía casi 19.000 miembros. El regidor local mantiene que es una oportunidad única. Los otros dicen que frenar los hoteles es la última que les queda para salvar un paraíso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de diciembre de 2009.