Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El viaje que lo cambió todo

El Museo do Mar recrea la expedición científica de Darwin a bordo del 'Beagle'

Fue conservera, matadero municipal y ahora es una instalación cultural, pero estos días el Museo do Mar de Galicia, situado en la parroquia viguesa de Alcabre, tiene ambiente de astillero. De los de antes, de aquellos en los que manos experimentadas y cuidadosas convertían un árbol en una dorna. Curiosamente, no son xeiteiras ni polbeiras lo que construyen los martillazos del carpintero Francisco Fra, sino una réplica, a menor escala pero exacta y navegable, del buque Beagle, un bergantín de la Marina Real inglesa de 23 metros de eslora que durante cinco años llevó a bordo un joven aficionado a las ciencias naturales. El chico, que embarcó en 1831, con 22 años, se llamaba Charles Darwin. Con el tiempo se supo que todas aquellas anotaciones que iba haciendo de país en país eran el esbozo de una teoría sobre el comienzo de la vida en la tierra que lo iba a poner todo patas arriba.

Se expone una copia de la sonda espacial 'Beagle II', que busca vida en Marte

Para celebrar el 150 aniversario de la publicación, el 24 de noviembre de 1859 en Londres, del volumen El origen de las especies -la obra que cambió el paradigma científico de la biología y, de paso, revolucionó el pensamiento moral, filosófico y religioso- el Museo do Mar acaba de inaugurar una muestra que recrea la expedición del Beagle, el auténtico principio de la aventura. Con la asesoría documental de la Biblioteca de la Universidad de Cambridge y del Museo Naval Británico, Darwin. Navegando no Beagle cuenta con elementos multimedia y más de 70 piezas relacionadas con aquel periplo y con el contexto histórico e investigador de la época.

"Por defender la teoría de la evolución en Inglaterra rodaban cabezas y en España se quemaba a la gente", recuerda el director del Museo do Mar, el biólogo Pablo Carrera, también comisario de la exposición. "Darwin, que era predicador, se adentró en el conocimiento de las ciencias naturales en cumplimiento de la máxima que identificaba la obra de Dios, la creación, con la naturaleza". En el tramo final del recorrido, después de rastrear los antecedentes de las tesis de Dar-win así como sus principales continuadores y su influencia en la astrofísica moderna, la muestra remata intencionadamente con una maqueta de la sonda espacial Beagle II, un proyecto de la Agencia Espacial Europea destinado a la búsqueda de signos de vida en Marte. "Varían las dimensiones, pero el proceso del conocimiento sigue siendo el mismo; la próxima conquista del saber científico vendrá del espacio", reflexiona Carrera.

A la vista están piezas de anticuario, facsímiles y objetos cedidos por el Instituto Español de Oceanografía, la Universidade de Vigo, el Museo Massó y el Museo de Historia Natural Luis Iglesias de la Universidade de Santiago de Compostela, de cuya Facultad de Geografía e Historia procede un instrumento de medición que perteneció al autor del primer mapa moderno de Galicia, el geógrafo Domingo Fontán. Para aportar mayor verosimilitud al relato expositivo, las reproducciones de los huesos de mamíferos que Darwin se trajo de la Patagonia se presentan envueltas en estopa, dentro de cajas de madera, tal y como debieron de haber sido transportadas en el Beagle.

El olor de la tela sorprende a los visitantes, pero no tanto como la visión en directo del trabajo del carpintero que construye la copia del barco de Darwin en la misma sala de la exposición, muy cerca de donde se ha reproducido, con fidelidad histórica, el camarote del científico en el que incluso comparece un herbario auténtico encima de su mesa de trabajo. Hasta que remate por completo el navío, de nueve metros de eslora, Francisco viajará todos los fines de semana a Vigo desde San Cibrao (Cervo) donde su familia fundó un astillero de ribera hace siete generaciones.

Su empresa ganó el concurso y hace meses se puso manos a la obra; con maderas de roble, castaño e iroco, igual que el original. Tiene hasta la clausura de la muestra, en marzo, para acabarlo. Le quedan voladuras, acabados y velas, aunque ya tiene lista una figura, un cachorro beagle, rastreador en inglés, que coronará el mascarón de proa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009