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Crónica:LIGA DE CAMPEONES | Cuarta jornada

Un empate saludable

El Sevilla se clasifica para octavos tras igualar ante un Stuttgart que acarició el triunfo

La intratable marcha del Sevilla en la fase de grupos de la Liga de Campeones sólo encontró cierta resistencia en Stuttgart a pesar del 1-3 final y la historia volvió a repetirse ayer en el Sánchez Pizjuán. El Stuttgart, un equipo que jugó a un ritmo bajísimo en la primera mitad, tiró de orgullo en la reanudación para superar al Sevilla y conquistar un empate que puede considerarse justo y hasta saludable para los intereses del conjunto andaluz. La superioridad del Sevilla duró sólo 20 minutos. Se adelantó en el marcador gracias a un golazo de Jesús Navas y luego bajó el ritmo para intentar ganar con una marcha menos de la habitual. Desperdició un buen par de ocasiones para sentenciar el encuentro y posteriormente, lastrado por la lesión de Duscher con los tres cambios realizados, se tuvo que conformar con un empate que sin embargo le clasifica para los octavos de la Champions.

SEVILLA 1 - STUTTGART 1

Sevilla: Javi Varas; Konko, Squillaci, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Zokora, Romaric (Duscher, m. 61), Diego Capel (Perotti, m. 57); Luis Fabiano y Koné (Negredo, m. 30). No utilizados: Palop; Sergio Sánchez, Lolo y Renato.

Stuttgart: Lehman; Boulahrouz (Celozzi, m. 46), Tasci, Delpierre, Boka; Kuzmanovic; Hilbert (Rudy, m. 46), Hitlsperger (Schieber, m. 64), Elson, Hleb; y Pogrebnyak. No utilizados: Stoltz; Magnin, Gebhart y Schwarz.

Goles: 1-0. M. 13. Jesús Navas. 1-1. M. 78. Kuzmanovic.

Árbitro: Martin Atkinson. Amonestó a Elson (12'), Hilbert (46'), Boka (48') y Escudé (53').

Sánchez Pizjuán: 40.000 espectadores.

El conjunto andaluz debe asegurar todavía la primera plaza de un grupo muy controlado

Sólo Navas estuvo al nivel habitual, con Luis Fabiano y Negredo poco activos

El estado actual de las cosas señalaba, no obstante, una diferencia abismal entre un equipo que es el tercero de la Liga española y otro que acaba de ser apeado de la Copa alemana por un Segunda División y malvive en la Bundesliga. La mezcla de estas dos consideraciones provocó que el Sevilla, como es habitual, encarara el duelo ante el Stuttgart con grandes dosis de ambición y la necesidad de ganar como el único resultado capaz de asegurar su pase.

Con Kanouté y Adriano lesionados, el Sevilla sólo pudo recuperar a Andrés Palop, aunque de momento los galones del meta valenciano no le sirvieron para recuperar la titularidad. Si sorprendente fue que Javi Varas siguiera en la portería, mucho más lo fue que Romaric ocupara la plaza de Renato en el centro del campo y sobre todo que Koné relegara a Negredo al banquillo. Manolo Jiménez tiró de su fondo de armario con dos jugadores que no gozan del cariño del entorno, aunque el riesgo residía de forma relevante en lo poco que ambos, Romaric y Koné, habían aportado.

Babbel, por su parte, blindó al Stuttgart con un equipo defensivo, con cinco hombres en el centro del campo y el ruso Progrebnyak, que no ha hecho olvidar a Mario Gómez, en la delantera. El miedo le salía por los poros al Stuttgart y el Sevilla demostró en un arranque muy vivo que con rotaciones o sin ellas es un equipo de garantías. Koné gozó muy pronto, a los cinco minutos, de una oportunidad muy clara, pero tuvo que ser una brillante combinación entre Luis Fabiano y Jesús Navas la que provocara que el Sevilla se adelantara en el marcador. El extremo sevillano vive un momento dulce y esta semana podría dar el sí a la selección nacional. En el club lo miman y le dan el brazalete de capitán para que adquiera responsabilidad y su personalidad se engrandezca.

El gol, además de poner justicia en el marcador, abrió una nefasta relajación en el Sevilla. El Stuttgart, a pesar de su ritmo infame, tuvo la osadía de acercarse a la meta defendida de Javi Varas. El lateral izquierdo Boka, acosado por Navas, gozó de la mejor ocasión del conjunto alemán, bien resuelta por el joven portero, en constante progresión. Poco antes Koné se había lesionado y Negredo ocupó su lugar en el campo.

El Sevilla tuvo alguna ocasión para zanjar el partido, pero le faltó astucia y ritmo, como a su propio juego. Sólo Navas jugaba un partido distinto a los demás, sin ninguna concesión, mientras que Luis Fabiano y Negredo simplemente no aparecían. El Stuttgart mordió la debilidad del Sevilla y se lanzó en busca del empate. A su forma, acumulando hombres en el área y aprovechando el juego aéreo, Rudy y Progrebnyak gozaron de dos clarísimas ocasiones. Romaric daba síntomas de cansancio y Jiménez lo vio claro. Perotti y Duscher entraron en escena para equilibrar un partido mucho más vivo que en la primera mitad, de control ahora de un Stuttgart que se vio con posibilidades de empatar. Lo hizo Kuzmanovic de un gran disparo y al Sevilla sólo le quedó salvar un punto que puede considerarse válido después de lo que le tocó sufrir en la segunda mitad. Ahora deberá ganarse la primera plaza en su próximo desplazamiento a Rumanía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 2009