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Reportaje:Cuarta jornada de la Liga de Campeones

Cuidado con El Perro

El conjunto inglés recobra a Drogba, sancionado en mayo por insultar al árbitro ante el Barça

Didier Drogba, el futbolista al que José Mourinho "siempre" querría a su vera en una guerra porque "lo mismo ataca que defiende", está de vuelta. Más centrado que nunca, el marfileño ha afilado sus botas en la Premier, en la que ha marcado nueve goles -uno menos que Fernando Torres (Liverpool)- y dado cinco asistencias -una menos que Cesc (Arsenal)- en 11 partidos. Una manera ejemplar de redimir sus pecados en la Champions.

Fuera de sí, con los ojos saltándole de las órbitas y al grito de "¡es una vergüenza, una p... vergüenza!", el matador se enfrentó con tan malos modos a Tom Henning, el árbitro noruego que dio por válido el gol de Iniesta que apeó al Chelsea de la última final de la Liga de Campeones, que la UEFA tomó cartas en el asunto. El organismo le castigó con 15.000 euros de multa y cinco partidos, los dos últimos en el caso de que Drogba, conocido como El Perro por sus malas pulgas, reincida en los próximos tres años.

"Es una roca, se pelea con los centrales, juega de espaldas...", le elogia Deco

"Admito que me pasé. El lenguaje que utilicé no fue un buen ejemplo para los niños. Expresé de esa manera mi increíble frustración y decepción", es la coletilla que emplea el jugador, de 31 años, cada vez que sale a relucir su comportamiento.

"Todo eso ya pasó. Didier está preparado para hacer un gran trabajo en la Champions", advierte Carlo Ancelotti, el mismo que quitó hierro a su baja en los tres primeros duelos de la fase de grupos. "Podemos vivir sin Drogba. Es un jugador fantástico, pero podemos jugar bien sin él", incitó a la causa. La arenga cumplió su propósito: Anelka decidió por la mínima diferencia los compromisos con el Oporto y el Apoel y Kalou, dos veces, Lampard y Perea en propia puerta zarandearon al Atlético.

"No sólo le tenemos a él. Están Anelka, Kalou... Pero es verdad que es una roca. Se pelea con los centrales, juega de espaldas que es una maravilla y, además, tiene un buen control del balón", afirma Deco, que no entra al trapo cuando le preguntan por el papel que jugó el marfileño en la destitución de Luiz Felipe Scolari. "Mi problema en el Chelsea es que ni Drogba, ni Ballack ni Cech aceptaron mis métodos de entrenamiento. No se prestaron a ellos y todo salió mal", rezonga el preparador brasileño, al que Guus Hiddink sucedió la temporada pasada.

Aunque se dudó de renovar a Drogba por su habilidad para generar polémicas, el Chelsea terminó ampliándole el contrato hasta 2013. "En vez de probar una aventura en otro club, mi sitio está aquí", dice el goleador, que valora mucho "el diálogo productivo" que practica Ancelotti, que se ha impuesto el reto de domesticar al genio y figura del Chelsea.

"Incluso con mis años me siento joven. Haré lo que sea para marcar 200 goles con esta camiseta", amenaza Drogba. De momento, lleva 102, cien por debajo del récord que Bobby Tambling estableció en los años sesenta del siglo pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de noviembre de 2009