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Crítica:

Saura, genial y corrosivo

La obra de Antonio Saura (Huesca, 1930- Cuenca, 1998) está indisolublemente unida a sus escritos. Empezó a escribir y a pintar a la vez, en 1947. Su ingente producción artística estuvo sostenida por reflexiones escritas sobre el contenido de los cuadros y las técnicas utilizadas. No sólo por puro afán descriptivo, que también le importaba, sino por su afán permanente de razonar en voz alta. La Fundación Archives Antonio Saura empieza la divulgación en español de la obra del artista con la publicación Antonio Saura por sí mismo (Lunwerg). Es una lujosa recopilación de 91 escritos en los que Saura habla de su obra junto a 371 reproducciones de sus cuadros. El conjunto se ha enriquecido con recortes de prensa, anotaciones y fotografíaenriquecido con recortes de prensa, anotaciones y fotografías procedentes de sus archivos; un material que muchas veces le sirvió de inspiración creativa y a la que él llamaba su "iconografía".

La recopilación y publicación de los textos de Antonio Saura tuvo varios intentos parciales, vinculados a diferentes exposiciones. El volumen precedente del que ahora tenemos se editó en 1992 bajo el título de Note book (Memoria del tiempo) por iniciativa del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia. Aquella edición, traducida inmediatamente al francés y convertida ya en un manual imprescindible sobre la obra de Saura, constaba de 77 artículos.

Perfeccionista y obsesivo, Saura corrigió y modificó una gran parte de los textos y escribió muchos más. Ordenados y enriquecidos, formando un auténtico repertorio de su obra, son los que ahora se publican divididos en cinco apartados: Prehistoria, Series mayores, Lecciones de cosas, Ilustratio y Obras inexistentes. Es el catálogo definitivo de su obra vista por el propio autor.

Además, la fundación completa la inauguración de su actividad literaria de difusión en español con la reedición del libelo Contra el Guernica (Ediciones de la Central), un volumen prologado por Félix de Azúa, que recoge fielmente el carácter de polemista corrosivo de Antonio Saura. El panfleto es, ante todo, una oda a su admirado Pablo Picasso. Saura está en contra del circo mediático y político que se montó con la llegada a España del famoso mural. "Detesto imaginar qué hubiera opinado Picasso", escribe, "si hubiera sabido que el Guernica llegaría a España en un régimen monárquico, protegido por la Guardia Civil, siendo Calvo Sotelo presidente del Gobierno y un cura (Federico Sopeña) director del Museo del Prado, habiendo sido encerrada la pintura en una urna cristalina bajo la protección permanente de las metralletas y, años más tarde, en una pecera antibalas por capricho de un Gobierno socialista antimarxista".

El volumen contiene dos partes. Al famoso panfleto, editado la primera vez por Turner, en 1981, le sigue Réquiem por el Guernica aparecido en EL PAÍS el 27 de julio de 1992. Como postre se añade un texto, publicado también originalmente por este periódico, Para salvar el Guernica, en el que Antonio Saura se opone frontalmente a la petición del Gobierno Vasco de trasladar el mural al Museo Guggenheim de Bilbao.

En la introducción, Félix de Azúa celebra la reaparición de este libro y lo equipara con la Mona Lisa de Duchamp: el grafito obsceno no iba contra Leonardo sino contra los adoradores del artista. Saura también quiso salvar a Picasso de sus adoradores.

Antonio Saura por sí mismo. Antonio Saura. Edición de Olivier Weber-Caflisch. Archives Antonio Saura/Lunwerg. Barcelona, 2009. 432 páginas. 49,50 euros. Contra el Guernica. Antonio Saura. Prefacio de Félix de Azúa. Archives Antonio Saura/Ediciones de La Central/Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Barcelona, 2009. 109 páginas. 17 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 2009