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Crónica:EUROLIGA | PRIMERA JORNADA

Derrota sin alarmas

Buenas vibraciones del Madrid pese a caer en la prórroga

El Madrid de Ettore Messina perdió en su estreno europeo, pero la derrota no deja de ser una anécdota sin ningún motivo para la alarma. En el baloncesto de hoy en día, al menos hasta febrero, no influyen cuestiones clasificatorias de importancia. Ni en la Liga nacional, que se decide a partir de abril, ni en la Euroliga, en la que el actual sistema, con cuatro clasificados por cada grupo de seis, impide, salvo hecatombe, que ninguno de los equipos del primer vagón descarrile a las primeras de cambio. Por eso nos hallamos en una época en la que hay que mirar más las sensaciones que los marcadores.

El Madrid, hasta ahora, despide buenas vibraciones. Desde el banquillo y también desde la cancha. Las comparaciones, tan odiosas como inevitables, muestran un equipo muy mejorado. Ante los ejercicios de voluntarismo en que se convirtieron las dos últimas temporadas, ahora salta a la cancha un colectivo solvente, lleno de jugadores contrastados y fiables. Otra cosa es saber si con lo fichado es suficiente para plantar cara al Barcelona o a los griegos, pero sí parecen mimbres adecuados para hacer un Madrid competitivo, justo de lo que ha adolecido en tiempos recientes.

KHIMKI 84 - REAL MADRID 81

Khimki: López (7), Langford (12), McCarty (11), Jankunas (10), Javtokas (11); Cabezas (20), Fridzon, Dmitriev (3) y Mozgov (10).

Real Madrid: Prigioni (3), Bullock (4), Hansen (4), Garbajosa (7), Velickovic (5); Llull (4) Kaukenas (22), Vidal, y Lavrinovic (32).

Árbitros: Facchini (ITA), Rocha (POR) y Olegs Latisevs (LET). Eliminaron a Mozgo y Prigioni.

4.500 espectadores en el Centro de Baloncesto de Moscú.

Al final, ganó el Khimki un partido igualado de principio a fin de igual forma que lo podía haber ganado el Madrid si no hubiese fallado algún tiro libre de más (hizo un paupérrimo 16 de 29) o cualquier otro detalle, todo resoluble en el futuro.

Fue una pena sobre todo por la inutilidad de la exhibición de Lavrinovic, que se fue hasta 49 de valoración (32 puntos, 11 rebotes, tres tapones, 11 faltas recibidas), una cifra casi inalcanzable en estos tiempos. Curiosamente, al lituano no le correspondía jugar mucho al estar saliendo de una lesión. Pero es que sus ausencias supusieron siempre un dolor de cabeza para el Madrid. Las lesiones de Felipe Reyes y Van der Spiegel dejaban como única opción posible una pareja interior formada por Velickovic y Garbajosa. Sin un pívot claro, el Khimki se daba un festín de puntos y rebotes debajo de los aros que con Felipe habría sido harto difícil de repetir.

Pero el que resultó decisivo no fue un pívot del equipo ruso, sino uno de sus bases españoles, Cabezas. A partir del tercer cuarto comenzó a dominar la escena, mover a sus compañeros, buscar a Langford y rematar él mismo la faena en la prórroga con un robo del balón fundamental que finalizó por su cuenta y mucha seguridad en los tiros libres, factor básico en estos lances.

El partido dejó más evidencias positivas para el Madrid. Kaukenas es un pedazo de fichaje. Reúne puntería, sensatez, valentía para jugarse los balones calientes y un físico sobresaliente a pesar de haber cumplido los 30 hace ya tiempo. Y, si Kaukenas es presente, Velickovic dejó un par de detalles que auguran un buen futuro.

Estamos ante un equipo en proceso de formación, que debe todavía asentarse, en rotaciones y jerarquías, y en el que existen piezas nuevas que necesitan encaje y otras, como Llull o Bullock, que precisan reciclaje. Pero todo apunta hacia un conjunto capaz de crecer y ensamblarse lo suficiente para que los 14 años que lleva el Madrid sin alcanzar la final four de la máxima competición europea no aumenten mucho más.

Otros resultados: Grupo A: Fenerbahçe Ulker, 59; Barcelona, 82 (el martes). Grupo B: Partizán de Belgrado, 64; Unicaja, 72. Grupo C: Lottomotica Roma, 77; Caja Laboral Baskonia, 65.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de octubre de 2009