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OPINIÓN

Enmascaramiento

Uno de los primeros puestos en la lista de villanos de la crisis lo ocupan por su propio mérito las agencias de calificación de riesgos (Moody's, Standard & Poor, Fitch). Como han señalado muchos analistas, ellas dispararon la bala mortal que dio inicio a las dificultades concediendo de modo irracional calificaciones altas (triple A) a muchas hipotecas de alto riesgo. A las agencias les pagan los emisores de deuda y en condiciones normales tienen un fuerte incentivo para subestimar el riesgo para el comprador; sin embargo, en periodos de recesión como el actual, el incentivo es el inverso: sobrestimar el riesgo a fin de conservar una maltrecha reputación de integridad.

Aunque a algunos les parezca sorprendente, pese a ese deterioro de su imagen las agencias de calificación siguen teniendo capacidad para movilizar los mercados y generar alertas. La semana pasada, Moody's divulgó un informe sobre el sistema financiero español en el que decía en voz alta algunas de las cosas que se comentan sottovoce entre los iniciados: que los bancos y las cajas de ahorros están embalsando el problema de la morosidad, utilizando artificios contables legales. Según la agencia, esas entidades están retrasando el reconocimiento de activos morosos a través de acuerdos de reestructuración de deuda o frenando la morosidad con la adquisición de viviendas impagadas o de promociones enteras. El mismo informe escribe que el sector estaría obligado a hacer provisiones por valor de 57.000 millones de euros adicionales. Ello significa al menos dos cosas: que los afectados dispondrán de menos dinero para conceder créditos y que probablemente algunas de esas entidades entrarán en pérdidas en los próximos trimestres, si no se produce una transformación de las mismas (por ejemplo, fusiones con reducción de costes). La lectura del informe de Moody's produce la sensación de que el sector financiero español va con retraso en su adaptación.

La morosidad real de bancos y cajas de ahorro es tres puntos superior a la tasa de mora contable

El ranking de entidades promotoras en nuestro país ha sufrido poco a poco, como efecto del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, una silenciosa renovación. A su frente ya no están las empresas tradicionales, sino algunos de los bancos y cajas de ahorro que se han ido quedando con viviendas y promociones. Las previsiones indican que a final de este año el crecimiento del crédito será negativo, lo que afectará sobre todo a hogares y viviendas. Un trabajo de Analistas Financieros Internacionales (2010: el año cero del sistema financiero español) dice que la tasa de morosidad contable se ha visto reducida gracias a la adjudicación de activos, pero que la tasa de mora "real" es de tres puntos superior a la tasa contable: el 7,9% para las cajas de ahorro y el 6,6% para la banca.

Sobre estos temas, tanto como sobre la reforma laboral o el futuro de las pensiones, también se necesita un debate transparente en el que participen las autoridades y, sobre todo, la principal institución supervisora, el Banco de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 2009