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CARTAS AL DIRECTOR

Un ágora llamada España

Alejandro Amenábar ha impartido con Ágora, su nueva película, una lección magistral sobre la vida en Alejandría y los avatares de la astrónoma, filósofa y matemática Hypatia. Pero en realidad lo que ha logrado es mirar por un agujero y contemplar lo que sucedía en el siglo IV, dentro y fuera de la mítica Biblioteca de Alejandría. El talento de este insigne director ha logrado desentrañar los conflictos históricos desatados entre la fe y la razón. La Iglesia y el Estado. La religión y la ciencia. El poder y la política. Pero Amenábar ha conseguido, quizás sin intención, trabajar con un guión que bien podría servir para ser interpretado con personajes de la actualidad.

Seducido por esta idea he reconstruido la historia contemporánea de nuestro país, llevando a las asambleas los debates de la obra, allí donde se produce la discusión de temas actuales. Todos los personajes de la película, sin duda, tienen su nombre y apellido de nuestros días. Los temas son los mismos. La organización de la sociedad con Dios o sin Dios. El creacionismo y la evolución de las especies. La alianza Iglesia-Estado. El maridaje trono-altar. La igualdad del hombre y la mujer. La investigación científica o no tocar las células madre. El conocimiento humano o la tradición religiosa inspirada en una deidad.

No seré yo quien publique los nombres de los actores de este reparto, pero es un buen ejercicio para hacer un balance de la evolución de la humanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de octubre de 2009