Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía busca en Confrides más zulos de ETA

La Guardia Civil rastreó en la jornada de ayer las montañas de Confrides, en el interior de La Marina Baixa, ante la sospecha de que la banda terrorista ETA hubiera excavado más zulos para ocultar explosivos, como el hallado la tarde del sábado accidentalmente por una senderista. No obstante, los trabajos de los agentes del Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (Gedex) del instituto armado desplazados hasta el lugar concluyeron sin nuevos hallazgos.

Fuentes oficiales de la investigación creen que ETA ocultó el material en los montes de Confrides tras la oleada de atentados perpetrados el pasado verano en Mallorca. Los agentes creen que el hoyo fue excavado hace poco tiempo y que quedó a la intemperie debido a las intensas lluvias de las pasadas semanas. El hallazgo ha puesto en alerta máxima a las fuerzas de seguridad del Estado destacadas en el ámbito de la provincia de Alicante.

En el agujero había tres bidones (de 80 centímetros de alto por 30 centímetros de diámetro) que contenían 10 kilogramos de amonal o amosal, 10 detonadores, seis temporizadores con el anagrama de ETA, y cuatro comprobadores de circuitos.

Nada extraño

El zulo fue encontrado sobre la 14 horas por una mujer que buscaba setas estaba en partida del Rincón del Olvido, en el paraje de la Serrella, a cuatro kilómetros del casco urbano de este pequeño municipio del interior de Alicante. En su caminar, la mujer pisó una tapa de latón que la puso en alerta. De inmediato avisó a la Policía Local de Confrides, que a su vez alertó a la Guardia Civil de la vecina localidad de Callosa d'En Sarrià.

En la zona, a 800 metros de altitud, hay un enclave habitado con unas seis viviendas. Paco Martínez, vecino de la zona, expresó su sorpresa por el hallazgo del macabro escondrijo de ETA con material explosivo: "En las últimas semanas no habíamos notado ningún movimiento extraño", dijo. El resto de residentes de Confrides (un pueblo con apenas 300 habitantes) también se mostró extrañado, inicialmente, con el despliegue policial que se produjo nada más conocerse el hallazgo del zulo. La mayoría coincidió en señalar que sólo veían a guardias civiles por la zona a propósito de operaciones para rescatar algún senderista accidentado o desorientado en una excursión por las montañas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de octubre de 2009