Reportaje:

El Tortoni vuelve a hablar gallego

40 lectores mantienen viva la literatura de Galicia en el histórico café bonaerense

Hay veces en que la cultura hace milagros y, cada cierto tiempo, sorprende por algún hecho o iniciativa que parece cosa de otro tiempo. Uno de estos milagros tiene lugar desde hace tres años en el famosísimo café Tortoni de Buenos Aires. Uno de sus salones más importantes (bautizado en honor de la poeta Alfonsina Storni) acoge un sábado al mes la reunión de cerca de 40 personas que debaten desde todos los ángulos libros escritos en gallego. Las dificultades son muchas, empezando por la de conseguir los textos propuestos, pero no hay inconveniente que pueda con el entusiasmo de este grupo dispuesto a conocer mejor la lengua que identifica con sus orígenes.

La licenciada en Letras Andrea Cobas y la periodista Débora Campos, ambas con ascendencia gallega, son las responsables detrás de este club de lectura que nació cuando se dieron cuenta de la necesidad de crear un espacio para los lectores de libros gallegos en Buenos Aires, una vez que la Universidad de la capital argentina restringió el acceso a su Centro de Estudios Gallegos a los miembros de la comunidad universitaria. "Queríamos organizar un ciclo de lecturas abierto y gratuito donde la única condición sea la de leer libros escritos en gallego, aunque algunos miembros no dominen totalmente la lengua", explica Cobas, quien también señala que al principio algunos asistentes tenían cierto temor a leer y expresarse en gallego, pero poco a poco fue desapareciendo.

Algunos llevan fotocopias porque los libros no se venden en Argentina
De todos los autores que han leído, el favorito es Suso de Toro

El hecho de que el gerente del café Tortoni sea de ascendencia gallega facilitó que una de las salas de este espacio se haya convertido en sede del ciclo de lecturas. Aparte de su fama, el Tortoni es un lugar especialmente indicado para desarrollar este tipo de actividad, ya que fue un punto de encuentro de artistas, políticos y pensadores gallegos exiliados en Buenos Aires tras la Guerra Civil. Cobas apunta que precisamente la Guerra Civil y el franquismo fueron el tema de las lecturas recomendadas durante 2007, el primer año del ciclo. "Pretendíamos que los lectores conociesen a los autores actuales que habían tratado este tema en sus libros", añade.

Durante ese primer año de existencia en el club se leyeron obras de Xavier Alcalá, Xosé Luis Méndez Ferrín, María Xosé Queizán y Anxo Angueira. Además algunos autores que visitaron Buenos Aires durante ese período se acercaron a compartir sus experiencias con los lectores. Manuel Rivas, Suso de Toro y María do Cebreiro fueron algunos de los invitados. Al año siguiente el tema central fue la novela policíaca y se leyeron libros de Manuel Forcadela, Carlos Reigosa, Xurxo Borrazás, Aníbal Malvar, Xavier López, Santiago Jaureguizar, Miguel Ángel Fernández y Domingo Villar.

En 2009 el tema central es la revisión de los clásicos de la literatura gallega. Es sábado y toca comentar Sempre en Galiza, una de las obras básicas de Castelao. Andrea Cobas hace una introducción general para situar la obra en su contexto histórico entre interrupciones constantes de los lectores para apuntar cosas. No faltan referencias a la actualidad, como cuando Cobas explica que Alfredo Brañas se decantaba por un el uso "potestativo" del gallego y una de las lectoras comenta con sorna: "Ah, éste ya decía lo mismo que dice Feijóo ahora". Unos se adhieren a las opiniones que expresaba Castelao mientras que otros se muestran en desacuerdo. Sorprende la capacidad de debate y de análisis sobre cuestiones prácticamente enterradas en Galicia.

En esta ocasión, la mayoría cuenta con un ejemplar editado por el Centro Gallego de Buenos Aires, pero lo más habitual es que resulte imposible conseguir los textos en las librerías, con lo que tienen que recurrir a fotocopias. "Es increíble", comenta Débora Campos, "en Buenos Aires viven 5.000 franceses y hay dos o tres librerías que venden libros en esa lengua, mientras que los descendientes de gallegos se cuentan por cientos de miles y no se pueden conseguir ni las obras más conocidas". Las bibliotecas del Centro Gallego y de la Federación de Sociedades Gallegas son los lugares a los que recurren, pero a veces ni allí encuentran las obras.

Cobas señala que hasta ahora el autor que ha contado con una mejor acogida entre los lectores ha sido Suso de Toro, de ahí que estén pensando en dedicarle el año próximo exclusivamente a la lectura de sus obras. En 2007 ya se leyeron Land Rover y Home sen nome, libros que despertaron encendidos debates sobre los asuntos que se tratan en ambos. "Una de las cosas buenas que tiene este ciclo es que tenemos libertad absoluta porque no dependemos de ningún organismo ni de que nos subvencionen", indica Campos. Contra viento y marea estas dos mujeres y sus obstinados lectores parecen empeñados en seguir luchando contra las dificultades para leer en la lengua de su tierra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de octubre de 2009.