Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:RUTAS URBANAS

Merienda de letras

Refugios madrileños para lectores en busca de libros y calma

Las ciudades muy soleadas y con tradiciones que implican vida callejera y bullicio no parecen ser el paraíso para los aficionados a la lectura, una actividad que precisa de un ambiente poco ruidoso que favorezca la concentración y el repliegue espiritual. Madrid es, en ese sentido, una ciudad difícil para lectores callejeros, pero su luminosidad y su gusto por lo lúdico también es capaz de idear rincones para los que quieren, por unas horas, estar callados y a la vez en animado diálogo con la letra impresa fuera de sus casas.

Cafés

¿Existen cafés bien iluminados y con un bajo nivel de ruido en Madrid? No nos engañemos: el elenco no es muy amplio. En ese sentido, la capital no está hermanada con Berlín o con ciudades mitteleuropeas cuyos cafés son leyenda. Por esa misma razón, es en los espacios añejos, como no podía ser menos, donde la lectura se lleva a cabo sin asomo de radio-fórmula. El Café Comercial, en la glorieta de Bilbao, es el oasis de los que han de acabar un trabajo para la facultad, estudiar apuntes y leer con fruición un libro recién comprado. Otro clásico es La Pecera, el café del Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42; www.circulobellasartes.com), que quizá esté poblado de conversaciones gafapasta, pero jamás de música pachanguera. No hemos de desdeñar tampoco ciertos cafés que mantienen un grato nivel de decibelios y un gusto musical apto para lectores. El Azul, escondido en la calle Fúcar (en el número 1), casi esquina con Huertas, es uno de ellos. Una vez dentro nos parece estar en un país nórdico blanquiazul y de madera donde se hornean tartas y se preparan batidos naturales.

Librerías

La afición por la lectura, que en ocasiones roza el apelativo de adicción, provoca a veces apretones de lectura que obligan a sus víctimas a adquirir algo que llevarse a la vista mientras meriendan. El sitio ideal para ellos es, claramente, La Buena Vida (Vergara, 10), un café-librería que se ha hecho un hueco importante en el panorama cultural y artístico de Madrid. El rojo y el verde de su decoración ya nos resultan familiares y hacen salivar a los que van en busca de cómics, ensayos, literatura y DVD elegidos entre sorbo y sorbo de infusiones de roiboos o bebidas menos modosas. Si acudimos en horario de tarde es probable que nos topemos, además, con la presentación de un libro, un recital o un concierto de pequeño formato.

Otros espacios para hacerse con nuevas publicaciones son las pequeñas librerías especializadas, la versión literaria de la mercería de barrio. Resulta que Madrid está plagada de ellas, pero hay que saberlas buscar. Quién nos iba a decir que en el recién inaugurado Mercado de San Miguel (plaza de San Miguel) encontraríamos una: la librería Laie ha abierto allí una pequeña sucursal dedicada a temas gastronómicos. Madrid cuenta, además, con una pequeña y coqueta Librería Oriental (Mira el Sol, 14), especializada en cultura asiática y de ciertas zonas de África. Y la lista sigue: para adictos a lo gráfico, Panta Rhei (Hernán Cortés, 7) y SinsEntido (Válgame Dios, 6), ambas en Chueca. En Argüelles, barrio universitario y culto donde los haya, encontramos la librería musical El Argonauta (Blasco de Garay, 47), que, además, organiza conciertos los sábados; otra especializada en novela negra, Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno, 46), y un par de librerías generales que merecen una visita de larga duración: la Rafael Alberti (Tutor, 57), con libreros afables y eventos que transcurren en una cuevita forrada de viejos libros de bolsillo diseñados por el mítico Daniel Gil. La otra, también emblemática, es la Juan Rulfo (Fernando el Católico, 86), que, como su nombre puede hacernos pensar, posee un extenso catálogo de literatura y ensayo latinoamericanos.

Bibliotecas

Otro espacio de salvación para lectores son las bibliotecas: cuando de repente contamos con una hora libre en medio de la ciudad y no tenemos ganas de gastar dinero en un café, ni de mirar tentadores escaparates, el Museo Reina Sofía pone a nuestra disposición toda la historia del arte contemporáneo, así como DVD y música, en un espacio silencioso y de madera noble, de lunes a viernes, de 9.00 a 21.00, excepto los martes (Santa Isabel, 52). Y para corroborar la metáfora que iguala a las bibliotecas con templos del saber hay que pasarse por la del centro de la UNED-Escuelas Pías en Lavapiés (Sombrerete, 15). Esta iglesia del XVIII semiderruida, de techos altísimos, ha sido convertida, con acierto arquitectónico, en una elegante biblioteca abierta a todos con sólo sacarse el carnet de socio.

Segunda mano

En Madrid, la segunda mano y el trueque librescos tienen su sede en Petra's (Campomanes, 13), un espacio abigarrado y con olor a tradición dedicado a la compraventa de libros en varios idiomas. Otro lugar tremendamente anglo y plagado de libros usados es J&J, en Malasaña (Espíritu Santo, 47). En su sótano se encuentran maravillas literarias en inglés que podremos leer tranquilamente en sus mesitas del piso de arriba. En el mismo barrio, a pocos metros, está Arrebato Libros (Palma, 21), cuya especialidad es la poesía. Además, entre sus estantes se celebran las performances literarias menos convencionales de la ciudad.

Y un hotel

Y por último, un hotel ad hoc para lectores: el de las Letras (www.hoteldelasletras.com), situado en un edificio señorial de la Gran Vía (número 11), que recibe con alfombras y paredes llenas de palabras. A no perderse su biblioteca, un espacio inusualmente silencioso en el meollo de Madrid, ni su Ático de Letras, el bar-terraza de la séptima planta. Y mientras nosotros continuamos en una realidad paralela, revolviendo entre libros de la era predigital, la ciudad sigue con su ritmo frenético de cañas y vocerío.

Encuentra más información en la Guía de Madrid

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de septiembre de 2009