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"Creí en mí mismo"

Ferrero reacciona ante el alemán Petzschner y le derrota en el Open de EE UU tras ir perdiendo por dos sets y 0-2 en el tercero

Cuando Juan Carlos Ferrero saca la lengua, blanca del esfuerzo, seca por el calor de la mañana neoyorquina, acaba de ganar un partido que debió haber perdido. Fue un encuentro nacido para el fango de los pantanos de Flushing Meadows, donde se juega el Abierto de Estados Unidos. Con los 30 grados del sol picando en la piel, Ferrero tiene varias razones para firmar la dimisión: por ejemplo, que pierde por 1-6, 3-6 y 0-2 contra el alemán Phillip Petzschner, el número 39 del tenis mundial, que es dueño del encuentro, de la victoria y de su destino. El valenciano, animado desde la grada por el motociclista Sete Gibernau y su sorprendente camiseta ("Female students wanted for sexual research": "Se solicitan estudiantes para investigaciones sexuales") es una caricatura de sí mismo.

Ese tenista no tiene nada que ver con el que viene luego. Ferrero rompe a Petzschner con cañonazos sobre su revés ortopédico y correteando con la ligereza de sus finas piernas mientras Albert Costa, el seleccionador español de la Copa Davis, le anima tras sus gafas de sol oscuras.

Con el partido empatado a dos mangas, todo parece controlado. Ni de lejos: Ferrero todavía debió remontar un 1-4 en el quinto set (1-6, 3-6, 6-4, 6-2 y 6-4) para medirse en la tercera ronda al vencedor del duelo entre Gilles Simon y Thomaz Bellucci.

"Fue muy duro recuperarse. Me mantuve fuerte mentalmente, creyendo que podía ganar el partido", dijo el número 25. "Creí en mi mismo... Estos partidos son realmente importantes. Ganar sin jugar a un gran nivel y aguantar mentalmente cuando estaba más fuera que dentro del torneo", destacó Ferrero.

La del español no fue la única remontada del día. Marin Cilic se impuso a Jessie Levine por 4-6, 2-6, 6-0, 6-3 y 6-0.

Rafael Nadal debía enfrentarse esta madrugada pasada en la segunda ronda al alemán Nicolas Kiefer.

Por su parte, María José Martínez jugó un estupendo partido contra la estadounidense Serena Williams, la campeona actual, pero, tras ir un break arriba en la segunda manga, se quedó en la orilla de llevar el encuentro al tercer set: perdió por 3-6 y 5-7 y dejó al último torneo grande del año sin jugadoras españolas.

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