Reportaje:

Raúl y Robben se reciclan

El capitán asume su suplencia y el holandés convence a los técnicos

"Me preocupa Raúl", le dijo el ex entrenador del Madrid, Carlos Queiroz, al entonces director de fútbol, Jorge Valdano, en la pretemporada de 2003. "¿Por qué?", le preguntó Valdano. "Está muy cabreado por algo", replicó Queiroz; "se le nota en la cara". Valdano sonrió: "¡No te preocupes! ¡Raúl siempre tiene esa cara!".

Este episodio, referido textualmente por un directivo del Madrid que lo presenció, debería repetirse con motivos mucho más fundados este verano, entre Valdano y el nuevo entrenador, Manuel Pellegrini. La cara de Raúl en el banquillo del Westfalensatadion, donde fue suplente hasta el minuto 77 del amistoso contra el Borussia, reflejaba la energía contenida de un hombre en plena combustión mental. Pero no pasó nada. Cuando Pellegrini le dio entrada, el capitán respondió con el empeño de un juvenil. Presionó con abnegación y estuvo atento hasta que atrapó un balón y lo mandó a la red. Al final del partido, se unió a la fiesta de la goleada (0-5).

El traspaso de Negredo afectará a Van Nistelrroy: es el único 'nueve' puro

Por ahora, Raúl asume con disciplina que lo más probable es que no sea titular. Lo hace a su manera. Es el primero en abrir la puerta de Valdebebas, el centro de entrenamientos, y se aplica con la intensidad de un meritorio. Sabe que deberá competir con otros tres que también parten desde el banquillo: Higuaín, Robben y Van Nistelrooy.

Cuando Florentino Pérez preparaba los últimos detalles de su regreso a la presidencia del Madrid, en la primavera pasada, la idea de la plantilla que se prefiguraba en sus planes no contemplaba la continuidad de Raúl. Imaginaba una delantera formada por Cristiano Ronaldo, Kaká, Villa y Ribery, y no encontraba más sitio para Raúl que el banquillo. Allí, pensaba Pérez, el capitán se convertiría en una presencia incómoda. Recordaba su convivencia conflictiva con Ronaldo en 2005. Concluía que era demasiado competitivo y que durante la etapa de Calderón había acumulado demasiado poder.

Los temores de Pérez se han disipado con los meses. La goleada del Madrid al Borussia contribuye a pensar en la buena gestión del personal que ha hecho Pellegrini, y en las ventajas derivadas del fichaje fallido de Ribery. En el club entienden que Robben está demostrando que cumple un papel excelente en la posición que habría ocupado el francés. Además, señalan que Granero, gracias al vacío que éste deja, ha podido confirmar su categoría. Por último, destacan que, sin Ribery, Raúl jugará más minutos.

Florentino Pérez sigue suspirando por Ribery. Mientras tanto, los técnicos experimentan sentimientos encontrados. La ausencia del francés les ahorra dificultades de gestión. Pero cruzan los dedos para conservar a Robben. Saben que el presidente quiere ingresar más dinero y escucha ofertas. Si el Manchester City o el United resuelven emplear los fondos que tienen, lo pueden hacer en Robben. Son los únicos clubes de Europa que disponen de más de 30 millones para gastarse en un jugador, y el mercado sigue abierto. El Madrid podría quedarse sin Robben y sin Ribery.

El traspaso de Negredo al Sevilla tendrá consecuencias para Van Nistelrooy, otro de los destinados al banquillo. Para los técnicos, el holandés, que lleva nueve meses de baja por una lesión en la rodilla derecha, es el único nueve puro de la plantilla.

Raúl y Robben, durante un partido del Real Madrid.
Raúl y Robben, durante un partido del Real Madrid.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de agosto de 2009.

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