Editorial:Editorial
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Reconversión obligada

El turismo se enfrenta a un drástico ajuste de la oferta hotelera y de servicios en sol y playa

La recesión económica está agravando la crisis del mercado turístico en España, que ya era evidente antes de 2007. La crisis turística se manifiesta en un descenso importante de la ocupación hotelera, en una caída significativa del número de turistas -está previsto que este año lleguen 2,5 millones de visitantes menos que en 2008- y una guerra de precios que en los hoteles de cinco estrellas ha provocado abaratamientos de hasta el 12%.

Estos parámetros pueden interpretarse como coyunturales; mejorarán probablemente en 2010, cuando se alivie la situación recesiva en Europa. Pero, además, hay un innegable exceso de oferta hotelera y de servicios, que es causa de una crisis estructural y que difícilmente podrá ser corregida a corto plazo. Este exceso viene denunciándose sistemáticamente desde el año 2000 sin que los responsables políticos ni los empresarios se hayan dado por enterados.

La guerra de precios es inevitable. Desvela la crudeza de la recesión en España y en Europa y también que algunos agentes turísticos (hoteles, servicios, operadores) están rozando los límites de la supervivencia financiera. Pero la guerra de precios no va a resolver el problema medular, que es el exceso de oferta, concentrada además en zonas que comúnmente se conocen como "sol y playa". Todo ello, con el agravante de una degradación ambiental y de servicios que generó pingües beneficios en los periodos de afluencia masiva de turistas, pero que a partir de ahora pasará una factura onerosa.

El camino para recuperar la pujanza del turismo pasa por afrontar una reconversión a fondo que elimine el exceso de oferta, aumente la calidad de los servicios y consolide propuestas atractivas para los visitantes distintas del tradicional "sol y playa". El Gobierno ha puesto en marcha planes y ayudas para favorecer esta reconversión. Pero lo ha hecho tarde y sus efectos, si los tienen, no serán perceptibles antes de 2012. Las comunidades autónomas, por su parte, tienen que aportar una vigilancia constante sobre la calidad de la oferta turística y esforzarse en incentivar el turismo interior y cultural, aunque inicialmente no ofrezca rentabilidades tan evidentes como la fórmula tradicional. Mientras tanto, el ajuste del mercado turístico -precios más bajos, menos ingresos, caída drástica de beneficios y menos empleo- es ineludible al menos durante este año y el próximo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de agosto de 2009.

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