Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:DORMIR

Explanada de piscinas

HOTEL BARCELÓ CABO DE GATA, vacaciones en familia en la costa almeriense

¿Es apetecible una playa de piedras? ¿O un solárium de tres piscinas con aire de cocedero de mariscos para ligar bronce en verano? ¿Quizá soportar alguna que otra aglomeración a la hora del desayuno o en el almuerzo? Y, por supuesto, exponerse a la precariedad del servicio en plena temporada alta... Con estas credenciales mantiene la cadena Barceló en funcionamiento un paquebote hotelero de 230 habitaciones a una distancia mínima del parque natural de Cabo de Gata-Níjar, que muchos consideran entre los más privilegiados de la península Ibérica. La razón estriba en la política de precios tentadores que el grupo mallorquín puede estar aplicando en sus hoteles vacacionales para minimizar los efectos negativos de la actual crisis financiera y turística. En algunos casos, con descuentos de hasta el 75% sobre la tarifa oficial, como la que promueve el portal de reservas Booking (www.booking.com): una habitación familiar para dos adultos y dos niños con desayuno e IVA incluidos por 146,20 euros, cuando el precio anterior era de 324 euros.

HOTEL BARCELÓ CABO DE GATA

Puntuación:5

Categoría: 4 estrellas. Dirección: paseo del Toyo, s/n. El Toyo, Retamar (Almería). Teléfono: 950 18 42 50. Fax: 950 20 86 30. Central de reservas: 902 10 10 01 (Barceló). 'Web': www.barcelo.com. Instalaciones: garaje, jardín, tres piscinas más una de niños, salas de convenciones para 332 personas, gimnasio, spa, salón, cafetería, restaurante. Habitaciones: 222 dobles, 8 junior suites, algunas para no fumadores. Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados, no admite animales. Precios: temporada alta, 216 euros + 7% IVA; temporada baja, 84 + 7% IVA; desayuno incluido.

Consulta la ficha de este hotel y deja tu opinión

Amplitud de espacios

Porque este hotel situado en la playa almeriense de El Toyo, aunque cerrado a ella con valla, cumple las expectativas de un turismo familiar masivo donde no importe tanto la arquitectura como la amplitud de espacios, el trato como el ambiente, la cocina de autor como un bufé de hartarse. Enormes parterres para el libre corretear de la clientela menuda. Un chiringuito de piscina. Un spa de juguete más que de relax. La decoración, algo cartesiana. El amueblamiento, a prueba de niños. Y unas habitaciones pensadas para el momento de acostarse, no para disfrutarlas a cualquier hora del día. Quien pretenda algo más emocional en ellas deberá optar por las cimeras, donde se columbra un renglón de mar por encima de las copas de las palmeras.

Por supuesto, el hotel ofrece una larga lista de servicios acordes a su alta capacidad: garaje (pequeño y de pago), parque infantil, miniclub con monitores especializados, tienda de regalos, sala de fitness, pista de pádel, tenis de mesa y otras distracciones veraniegas, como el tiro con arco, no siempre en funcionamiento. Su utilización es libre y gratuita, salvo las hamacas y las toallas de piscina, que requieren de una fianza de 20 euros. Conviene recordar que todos estos servicios se prestan a condición de exhibir en la muñeca la pulserita indicativa de que el hotel funciona en régimen de todo incluido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de agosto de 2009