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Reportaje:

Y Guardiola dijo "¡basta!"

La compleja personalidad de Eto'o y una convivencia a veces difícil en el vestuario llevaron al técnico a prescindir del delantero

Ganador, orgulloso, infantil, materialista, cariñoso, rebelde, tenaz, engreído, fiel, egoísta pero a la vez generoso y espléndido; imprevisible, noble, terco, trabajador, profesional, educado, caprichoso, honesto, insoportable... Demasiados adjetivos para un delantero sustantivo, historia por derecho del Barcelona y de la Liga, porque el gol nunca pasa desapercibido y él, Samuel Eto'o Fils, mucho menos. Nacido en Nkon, un pequeño pueblo de 400 habitantes cerca de Yaondé, en Camerún, el 10 de marzo de 1981, Eto'o fue presentado como nuevo jugador del Inter de Milán el pasado martes, en La Pinetina, cerca de Como. La historia podría ser la de otro africano que llega a uno de los grandes del fútbol europeo para hacerse un nombre entre las estrellas, la del africano que de niño durmió a las puertas de un campo de futbol para ver jugar a Roger Milla. Pero no, porque Eto'o es un grande que jugaba en un grande, en el Barcelona tricampeón ni más ni menos, porque le avalan 107 goles con el Barcelona -es el tercer goleador de la historia por detrás de César y Kubala y el único que ha marcado en dos finales de la Champions-, tres Ligas y dos Copas de Europa. A Eto'o, al que el Barcelona fichó del Mallorca en 2004 por 24 millones, le restaba un año de contrato con el Barcelona, pero Guardiola dijo basta. Ya lo dice él mismo: "Es difícil de entender".

"A Samu un día te lo comes a besos y otro lo estrangulas", explican en la plantilla

Los compañeros, que le dieron algún toque de atención, dicen que puede ser "agotador"

El 8 de junio, Txiki Begiristain, director deportivo, le comunicó a Josep María Mesalles, manager del jugador desde que llegó a España, con 16 años, que el Barcelona no contaba con él. "¿Y Guardiola qué dice?", le preguntó el abogado. "La decisión es suya y nosotros estamos de acuerdo", le respondió Txiki. "El entrenador puede tener su razón, pero Laporta sólo quería sacar sacar dinero", dicen en el entorno de Samu. Dos semanas después, el día 20 de julio, habló Guardiola: "Sé que costará entenderme, pero es una cuestión de feeling". Hubo quien lo interpretó como una cuestión personal, por mucho que añadiera: "No tengo queja de Samu en el campo ni en el vestuario. Tampoco estoy aquí parta cambiar a las personas. Samuel es grande porque es como es. Me guío por sensaciones, porque la nariz me dice que el equipo necesita un cambio". Insistió Pep: "Creo que será bueno para el equipo. La decisión es mía, si sale mal, preparad las plumas: ya sabéis de quién escribir", convino. Una semana después, Eto'o y Zlatan Ibrahimovic se cruzaban en el Mediterráneo.

Joan Laporta, presidente del Barcelona, Rafael Yuste, vicepresidente del área deportiva, y Begiristain regresaban en un jet privado de Donestk (Ucrania), donde habían intentado convencer al presidente del Shakhtar, Rinat Akhmetov, para que les vendiera al central Chygrynskiy. Al hombre más rico de Europa le dio la risa y les remitió a la cláusula de rescisión, así que volvían de vacío. El inicio de la pretemporada se echaba encima y no habían sido capaces de darle a Guardiola ni un delantero centro, ni un central ni un centrocampista. Nada de nada. A Begiristain le dio que era el momento de actuar y Yuste invitó a Laporta a llamar a Moratti, el presidente interista -con quien habían cenado unas semanas antes en Barcelona- y reabrir la operación por Ibrahimovic, el primer nombre en la lista de Guardiola para sustituir a Eto'o.

Casualmente, Moratti estaba en Milán y les invitó a cenar. Antes de hincarle el diente a la cena, Laporta y Moratti estaban de acuerdo: 46 millones y Eto'o. "Era la manera de solucionar muchos temas a la vez", explicó el presidente.

Guardiola dijo: "No hay razones futbolísticas ni de comportamiento sobre las que sustentar la decisión". Pero sí hay razones deportivas que justifican su pasión por Ibrahimovic: le ofrece mucho gol, mayor calidad técnica, el equipo mejora en el recurso del juego aéreo, el sueco tira faltas y es muy combinativo... Y esos jugadores le gustan mucho a Pep: "Es bueno que te cagas", dijo en su día. Por lo que respecta al comportamiento, es cierto que Eto'o no generó problemas graves, pero durante el año acumuló razones sobradas para tomar tal decisión, por mucho que, ley de futbolista, ninguno abrirá nunca la boca para contarlo. Por eso Guardiola dice lo que dice en rueda de prensa y Eto'o, en una entrevista en La Vanguardia, se refirió el miércoles a la relación con Guardiola como "muy buena": "No ha habido ningún problema con Pep, no ha habido ninguna pelea ni discusión, él es libre para elegir a sus jugadores, pero la razón del feeling, qué quiere que le diga". Samuel, listo y sincero, ha dicho que hablará cara a cara con Pep. Con Laporta, que después de la final de Roma le mandó mensajes anunciando que le iba a pagar lo que quisiera después de aquel gol, ya lo ha hecho. "Samu está tranquilo, mucho más maduro", aseguran en su entorno.

"A Samu te lo comes a besos un día y al siguiente lo estrangularías. No es fácil convivir con él", reconoce uno de sus compañeros. "No es fácil explicarlo, si no lo has vivido, pero aguantar a Samu es complicado, aunque da tanto al equipo que lo hace más llevadero", reconocen la mayoría de colaboradores de Guardiola. Juan Carlos Unzúe, miembro del cuerpo técnico desde 2003, comparte la decisión de Guardiola. "Absolutamente. Había llegado el momento de un cambio", dice el que probablemente ha sido el entrenador del primer equipo que más tiempo ha dedicado a charlar con Samuel. "Ya sabes. Los delanteros y los porteros solemos estar muy cercanos. A nuestra manera, los dos vivimos del gol. Cambiar a Eto'o es un cambio enorme, es uno de los cuatro pilares del equipo", alumbra Unzúe, que considera al africano "un líder en el campo antes que en el vestuario". De hecho, era Samu quien hablaba cuando los compañeros se juntaban al final del calentamiento, antes de juntar las manos y seguir a Valdés en el grito de "¡un dos tres, Barça!". "El equipo le echará de menos", asegura Piqué, "es culé y un jugador inolvidable para los culés. Siempre me decía: '¡Piqué, yo te he hecho grande!". "Es una de mis mayores debilidades futbolísticas. Es un ganador, un grande", certifica Xavi.

Ellos, los compañeros, saben que un día maldijo en francés, por lo bajini, durante toda la charla de Guardiola, apenas seis minutos, saben que han discutido no pocas veces durante los entrenamientos... "Es infantil y enseguida se siente atacado", reconoce un compañero. Es cierto que Samuel Eto'o llegó siempre puntual y se fue tras haber hecho todos los deberes, que se cuidó como el que más, pero no es menos cierto que algunos compañeros tuvieron que darle un toque de atención a lo largo del año, haciéndole sentir importante, y resultó que un día le dio plantón al entrenador cuando éste le invitó al despacho. "Samu puede resultar agotador", explica un veterano del equipo.

Aunque alguna fuente dé por hecho que Guardiola lo tenía claro en diciembre, otras señalan en febrero el día que Eto'o recibió sentencia. Fue después de que apareciera en una revista francesa una entrevista en la que el delantero anunciaba que había tomado una decisión sobre su futuro. Aquello enmarañó el ambiente en una semana cargada de partidos y a las puertas de jugar la ida de los octavos de final de la Champions, e irritó a Pep. Apenas unos días después, durante el derby en el Camp Nou, ganaba el Espanyol cuando Guardiola quitó a Eto'o, justo después de que Touré acortara distancias. Después del partido, Samu colmó la paciencia de Pep. Otra vez, nada grave, sólo una más, otra, la última. "Prou! [¡Basta!]", dijo Guardiola. Y hasta hoy. En la ciudad deportiva Joan Gamper, casi todos le entienden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de agosto de 2009