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Reportaje:

La tranquilidad de Zé Castro

El zaguero portugués del Deportivo olvida lo vivido en el Atlético

Dejar el Atlético le dio la vida a Zé Castro (Coimbra, 1983). Llegó al Calderón como proyecto de gran central y se fue frustrado por los errores propios y la desconfianza ajena. Lendoiro, siempre atento a los saldos, buscó una cesión con una opción de compra de dos millones de euros, que ejecutó a finales de marzo. El acuerdo implica la presencia del equipo madrileño en el Trofeo Teresa Herrera, que se celebrará a partido único el próximo 10 de agosto.

En un club que cada verano flirtea con la descapitalización futbolística, Zé Castro es una de las mejores noticias de los últimos tiempos. Quizás la más inesperada para Lotina. El técnico del Deportivo le recibió con alguna sospecha, pero le ha convertido en indiscutible tras asumir una faceta docente. "Le hemos enseñado a defender", presume el técnico. Tanto él como su segundo, José Luis Ribera, coriáceo central del Súper Dépor de los noventa, han dedicado horas a ese trabajo específico. "Más que a defender, me han insistido en cuestiones tácticas", aclara Zé Castro.

En el Manzanares le señalaron por un error decisivo contra el Madrid

El Deportivo le recomendó trabajos para mejorar su capacidad táctica

En el Manzanares, la afición primero y su entrenador Javier Aguirre después, le habían puesto una cruz, le señalaron como un zaguero blando y propenso a cometer errores decisivos. Todos allí le recuerdan por un gol que brindó en bandeja al Real Madrid tras perder la pelota en una zona sensible: trataba de sacarla controlada y con la cabeza levantada, e Higuaín se la quitó para marcar. Tras aquella acción quedó sentenciado y era previsible que ni su fenomenal campaña en Riazor le iba a dar la opción de una segunda oportunidad. "Cometí equivocaciones, pero no tuve la continuidad precisa para poder jugar con confianza", señala el jugador, que sin más bagaje que 50 partidos con el Académica de Coimbra se vio en un club con demasiadas urgencias. "Cuando llegué era muy joven y el equipo tenía muchísima presión. Es cierto que todavía tenía mucho que mejorar, pero creo que tenía condiciones para haber hecho las cosas bien en el Atlético", lamenta.

"Si creen en ti tienen que apostar, pero lo que hizo el entrenador fue quitarme", añade. Justo lo que no hizo Lotina. Ayudó, claro, que Zé Castro mostrara su cara más sólida durante sus primeros meses de blanquiazul. Ahora ya no está bajo la lupa. "En A Coruña he encontrado tranquilidad", dice antes de hurgar de nuevo en el calvario que sufrió en el Calderón. "La afición del Atlético es increíble cuando las cosas van bien. Son capaces de generar un ambiente excepcional para jugar al fútbol, pero quieren ganar y hace mucho que no lo consiguen y eso conlleva mucha presión para el futbolista. No todos se adaptan a ello".

En A Coruña se ha abierto un nuevo escenario para Zé Castro. Sus buenas actuaciones en el Deportivo han llamado la atención de Carlos Queiroz, el seleccionador portugués. Una lesión muscular le impidió debutar en su primera convocatoria, pero regresó en junio para debutar en un amistoso en Estonia. Actuó de mediocentro, por delante de la defensa en un puesto en el que los vecinos no logran encontrar una referencia continuada desde que las lesiones cercenaron la carrera de Paulo Sousa.

Pero al menos en Riazor, Zé Castro sigue como central. Lotina valora lo que otros censuraron: esa capacidad para dar salida al equipo desde la línea zaguera. Consolidado en la Liga, indiscutible en las alineaciones y con la mirada puesta en el Mundial de Suráfrica, su cara aniñada engaña porque va camino de los 27, de la madurez profesional. No se pone límites. Cree que Riazor puede ser un buen trampolín para acceder de nuevo a un equipo con mayores exigencias. Y entonces, asegura, estará más preparado: "Mi objetivo es hacer las cosas bien y si tengo que salir de A Coruña que sea para beneficio de las dos partes". Aunque en realidad son tres porque un grupo inversor, en el que participa su representante, se llevaría la mitad del dinero que ingrese el Dépor si lo traspasa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 2009