Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La prisión de Jaén, con 800 internos, dobla su capacidad

La seguridad en la cárcel, en peligro por el hacinamiento

La prisión provincial Jaén II vive una situación límite debido a su hacinamiento. El centro penitenciario alberga en la actualidad a 800 internos, casi el doble de la capacidad para la que se diseñó la prisión, con 450 plazas. El sindicato mayoritario de prisiones Acaip ha advertido de las consecuencias de esta saturación: "Los funcionarios de prisiones no pueden garantizar su integridad física, ni la de los internos a su cargo", aseguran.

Aunque la situación se da en otras cárceles del país, Acaip sostiene que en el caso de la prisión de Jaén "se están alcanzando niveles de saturación nunca hasta ahora conocidos".

La prisión de Jaén entró en servicio a principios de la década de los noventa y, desde entonces, los sindicatos aseguran que el aumento de internos ha ido creciendo de forma progresiva mientras que la plantilla -de 350 funcionarios, de los que sólo 200 están dedicados a tareas de vigilancia- sigue estabilizada desde entonces. ¿Qué está provocando esta situación? "Hay unos índices de masificación del 187%, y una ratio de dos internos y medio por funcionario, algo insostenible", se lamenta Pablo Viedma, delegado de Acaip en Jaén y miembro de la ejecutiva nacional del sindicato.

Los funcionarios no pueden garantizar su integridad, ni la de los internos

La saturación del centro provoca situaciones de tensión e incluso frecuentes altercados entre los internos y los funcionarios, algo que se ha agudizado en los últimos días debido a las altas temperaturas en Jaén, por encima de los 40 grados. Así, el espacio de las zonas comunes está saturado, algo que no es baladí si se tiene en cuenta la procedencia de los internos, pues entre un 70% y un 85% de los internos son reincidentes y también hay una docena de presos etarras, un terrorista islamista y un miembro de los Grapo. "El número de internos ha crecido debido al aumento de inmigrantes, muchos procedentes de los países del Este", apunta Viedma, que resalta la profesionalización de los funcionarios. "Si no hay más conflictos es porque los empleados están dando la cara en una situación de gran tensión".

Acaip prepara medidas de protesta en toda España ante una situación que considera cada vez más generalizada en las cárceles españolas. "Mientras se recorta salvajemente en gastos necesarios, como por ejemplo en el mantenimiento de los centros, se producen auténticos despilfarros de dinero instalando televisores de plasma en las celdas de los centros de nueva construcción, comprando bicicletas de montaña de más de 750 euros para que los internos de algún centro hagan salidas terapéuticas, salidas de internos a balnearios o a cenas en restaurantes típicos, o disparando el número de altos cargos y asesores", censura el sindicato Acaip, que el pasado viernes celebró asambleas en los centros penitenciarios para estudiar movilizaciones.

Tampoco ha gustado a los funcionarios de prisiones que se "imponga, en contra del criterio de todos los profesionales de la institución, una unificación de escalas que obliga a los funcionarios a trabajar en módulos con internos de distinto sexo, con los problemas que ello puede conllevar no solo en caso de incidentes, sino en el funcionamiento diario de las prisiones".

Tan sólo cuando abrió la nueva prisión Sevilla II en Morón, en noviembre de 2008, se produjo un alivio momentáneo en la masificación de la cárcel de Jaén, debido al traslado de 120 internos. Precisamente, Acaip ha denunciado esta última semana la agresión sufrida por un funcionario de la cárcel de Morón por parte de un interno armado con dos palos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de junio de 2009