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Reportaje:Segunda División

Un debutante de 62 años

El Xerez llega a la élite tras salvar la categoría la temporada anterior en la última jornada

Todo el mundo lo daba por descontado. Lo predecían las 23 jornadas consecutivas que llevaba el Xerez en la cima de la tabla. El pasado domingo se rompió esa dinámica ante el Tenerife, que le arrebató la corona. Aun así, el Xerez cumplió el objetivo para regocijo de su presidente, Carlos Osma, que en 1986 vivió como portero el ascenso de Segunda B a Segunda. La temporada que viene será el 56º equipo que juega en Primera.

"Encuentro un parecido entre mi época del ascenso a Segunda y ahora. El vestuario está muy unido, casi como una familia, como pasaba en mi época. Además de compañeros de equipo éramos amigos. Ahora pasa lo mismo", cuenta Osma, que ocupó la presidencia el pasado marzo tras la dimisión de Joaquín Bilbao. De hacer piña se han encargado, entre otros, Jesús Mendoza y Antoñito. "Siempre hay gente veterana que tira del carro. Y ahí están Míchel, Moreno, Viqueira. Gente que llevamos mucho tiempo. Y los que han llegado han visto que somos uno más, gente sencilla, de la calle", explica Mendoza. Durante esta temporada, el capitán y el delantero, ex jugador del Sevilla, han compartido junto a otros compañeros almuerzos semanales, refrescos y "alguna cervecita" después de los entrenamientos.

Una ojeada a la clasificación lo confirma. El primer ascenso a Primera en los 62 años de historia del club se ha basado en la regularidad: el equipo ha permanecido en puestos de ascenso desde la jornada 12. Los resultados han recompensado la apuesta por el técnico, Esteban Vigo. En el club se señala al que fuera jugador del Barça como artífice de la cohesión del equipo. "Siempre nos ha dicho que teníamos que ser un vestuario limpio, que nos miráramos a las caras", explica Mendoza.

Vigo ya entrenó al conjunto andaluz en el curso 2003-04. Lo dejó a medias. En su regreso, la temporada pasada, sustituyó a Juan Martínez Casuco, cuando el equipo era último y se abocaba a la Segunda B. "Tenía una espina clavada", dijo entonces para justificar su vuelta. Cinco derrotas consecutivas hicieron presagiar lo peor. Sin embargo, logró encadenar ocho triunfos en casa que le permitieron quitarse aquella espina y mantener la categoría en la última jornada. Una campaña después, ha puesto al Xerez en el escaparate de Primera. "Para nosotros, el ascenso es como lo que ha logrado el Barça con el triplete", dice Antoñito. "Soy el capitán y soy jerezano. Esto para mí es lo máximo", describe Mendoza. "A la ciudad nos faltaba eso, tener un equipo en la mejor Liga del mundo, porque la ciudad ya tiene de todo", remata Osma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 2009