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Crónica:Semifinales de la ACB

El Madrid no aguanta al Tau

Teletovic derriba a un rival lastrado por un día para olvidar de Bullock

Se levanta como una vela, con la convicción de los grandes tiradores. Sus 2,05 metros constituyen una enorme ventaja cuando la resolución se desarrolla a siete metros del aro. A tenor de la expresión de su rostro, ni siente ni padece, lo que nunca viene mal en momentos en que la tensión parece difícilmente soportable. Se llama Mirza, como aquella maravilla estética e inolvidable que fue Delibasic, y es el causante principal, que no único, de que el Tau, un año más, vaya a estar presente en la final de la Liga ACB. Cuando el partido estaba más trabado, mediado el siempre crucial tercer cuarto, Teletovic dio lo que más necesitaba su equipo: confianza en forma de puntos. Lo que le faltó al Madrid, lastrado desde el principio por una tarde que Bullock tardará mucho en olvidar. Comenzó con problemas de faltas y terminó viendo todo el último cuarto en el banquillo, lesionado. Demasiada adversidad en un hombre importante siempre, vital cuando su labor anotadora no tiene reemplazo ante las dificultades de Felipe Reyes y el nuevo naufragio de Marko Tomas. A partir de los triples de Teletovic y el rearme defensivo provocado por dos componentes de la segunda unidad vitoriana, Vidal y San Emeterio, el partido viró definitivamente hacia un desenlace de color blaugrana a pesar del encomiable esfuerzo madridista.

TAU 89 - REAL MADRID 80

Tau Cerámica: Prigioni (9), Rakocevic (20), Mickeal (10), McDonald (2), Splitter (18) -cinco inicial-; Vidal (2), Teletovic (22), San Emeterio (6) y Lucas (0).

Real Madrid: Raúl López (13), Bullock (8), Hervelle (11), Mumbru (17), Reyes (10) -cinco inicial-; Llull (15), Massey (6), Winston (0), Van den Spiegel (0) y Tomas (0).

Árbitros: Arteaga, Hierrezuelo y Perea. Señalaron técnica a Joan Plaza (m. 1). EliminadoS: Reyes (m. 38) y Prigioni (m. 40).

9.450 espectadores en el Buesa Arena.

El equipo vitoriano anotó 29 puntos en el tercer cuarto. Debate cerrado

Los blancos llegaron hasta donde sus capacidades les dejan. Le toca a Florentino

El partido no tardó ni un minuto en aportar las primeras acciones decisivas. A los 31 segundos, Bullock cometió la segunda falta personal y se fue al banco. En la siguiente jugada, técnica a Joan Plaza, el entrenador blanco. Antes de los dos minutos, el Madrid ya había cometido cuatro personales, perdía por 7-0 y la sombra de una descomposición tempranera sobrevolaba. El Madrid se rehizo, pero el daño a Bullock ya estaba hecho. Y quien hace daño a Bullock se lo hace al Madrid. El norteamericano, desesperado por las circunstancias, se fue mentalmente para no volver. Lo hizo en cuerpo, pero sus biorritmos estaban demasiado alterados, convirtiendo su habitual templanza en ansiedad por recuperar lo perdido. Por si esto no fuera suficiente, su rodilla dijo basta y el Madrid se jugó la temporada con su mejor hombre en el banquillo.

Hasta el tercer cuarto, el Madrid emitió mejores sensaciones. Siguió, como lo hizo en el segundo partido, sacando petróleo de los bloqueos por la línea de fondo y dominó el rebote de forma contundente. El Tau no hilaba fino, maniatado en su jugada favorita, el dos contra dos de Prigioni, sobre todo con Splitter, y sufría cuando el Madrid corría la cancha. No había noticias de Mickael y Rakocevic hacía, como siempre, la guerra por su cuenta.

El punto de inflexión se produjo cuando Ivanovic dio con la cuadratura del círculo en forma de quinteto formado por Prigioni, San Emeterio, Vidal, Teletovic y Splitter. Defendieron y atacaron, cerraron las vías anteriormente abiertas, Splitter fue haciéndose el amo del cotarro y dejaron que Teletovic demostrara su impagable puntería. El Tau se fue hasta los 29 puntos en este tercer cuarto, poniendo una diferencia ya insalvable para un Madrid todo corazón, pero escaso en efectivos anotadores. Un triple de Sergio Llull hizo albergar esperanzas a los visitantes (66-60, a seis minutos del final) pero ahí estaba otra vez Teletovic para cerrar el debate.

Al final, la serie hizo honor a lo visto durante la temporada. El Tau ha estado un peldaño por encima del Madrid, lo que le ha permitido aprovechar la decisiva ventaja de campo, mayor si cabe ante la incomprensible brevedad de estas series de semifinales. Tiene más recursos y no necesita jugar bien para saber aprovechar sus momentos. Se agarraron los vitorianos al estallido de Teletovic y la consistencia de Splitter para saborear un triunfo justo. El Madrid, como le ocurrió en la Euroliga, llegó hasta donde sus capacidades se lo permiten. Ahora le toca el turno a Florentino Pérez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de junio de 2009