Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:Gran Premio de Italia

Stoner y Lorenzo silencian Mugello

En otra pelea de vértigo, el australiano y el español dejan sin respuesta a Rossi, tercero

A los jóvenes les va la marcha y ésa es una máxima también presente en el Mundial de MotoGP, un campeonato que en los últimos tres años ha ido cogiendo más y más temperatura gracias a la irrupción de Dani Pedrosa, Casey Stoner y Jorge Lorenzo, tres chavalitos que se han revelado contra la supremacía de Valentino Rossi, el mejor motorista de la historia.

El primero en ganarle una carrera fue Pedrosa (2006), aunque Stoner le pasó por encima cuando sirvió a Ducati su primer título (2007). Ahora parece ser el turno de Lorenzo, emperrado como está el mallorquín en dejarle en la cuneta y hacerlo, además, a contracorriente, en inferioridad de condiciones. Superado el gatillazo de Le Mans, donde se revolcó por el suelo y terminó el último por primera vez en su vida, Il Dottore vio en el Gran Premio de Italia el escenario perfecto para voltear la situación y, de paso, sacarse los fantasmas de encima. Pero las cosas ya no marchan al compás que marca Rossi, que ayer vio cómo Stoner y Lorenzo hacían enmudecer Mugello, un circuito que con el tiempo ha hecho suyo y en el que había ganado los últimos siete años.

Sin lluvia, hubo que cambiar las gomas y la carrera se convirtió en otro correcalles

La victoria de Stoner, la segunda que consigue esta temporada, sirve, además, para constatar que el australiano mantiene intactas sus opciones de cara al título, algo que ya no ocurre con Pedrosa, que volvió a caerse y a descolgarse del sarao que tienen montado los tres primeros. Con Lorenzo y Rossi a la greña, y con la Ducati cada vez más al gusto de Stoner, se avecina un curso movidito y no necesariamente debido a la inestabilidad climatológica, el factor que volvió a convertir la carrera de ayer en un correcalles frenético, trepidante y vertiginoso.

Formados en la parrilla, todos los pilotos equiparon sus motos con neumáticos rayados (de lluvia) con la previsión de pasar por los talleres más adelante si no se ponía a llover, y reemprender la marcha con la segunda unidad, calzada con compuestos lisos. De los que circulaban delante, los primeros en hacerlo fueron Dovizioso, Pedrosa, Vermeulen y Capirossi (novena vuelta), mientras que Melandri, Rossi, Lorenzo y Stoner aguantaron otro giro.

Al reordenarse el pelotón (vuelta 11), Dovizioso asumió el mando pero la alegría le duró poco, porque a su Honda le entró el tembleque en cada frenada. Stoner se fue a por él y le recortó un segundo por vuelta antes de pasarle por encima (vuelta 14), lo mismo que hizo Lorenzo (en la 19) antes de zamparse también a Capirossi. La Suzuki quedó entonces a merced de Rossi, que, llegando desde atrás, encendido y como un torpedo, frenó un santiamén más tarde que su compatriota a final de recta, colocó su Yamaha en el interior y se subió al podio por los pelos.

Los tiempos cambian. Hasta ahora, Rossi siempre se había mantenido potente y agresivo, y se había defendido atacando. Está por ver si, a sus 30 años, aún le queda carrete suficiente para meter en cintura a dos irreverentes chavales de 22 y 23 años que ayer se atrevieron a profanar su santuario y a dejarlo mudo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de junio de 2009