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Entrevista:GERARD PIQUÉ | Central del Barcelona | Vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones

"Soy un escándalo"

Joan Laporta se encontró en un acto institucional con Montse Bernabeu, directora del Instituto Guttman en Barcelona, y le preguntó por su hijo. "Loco por volver", le respondió. Laporta avisó a Txiki Begiristain. "He hablado con la madre de Piqué...". "Lo tenemos casi cerrado", le respondió el director técnico. De vuelta a casa, Piqué (Barcelona, 1987) suma 38 partidos este curso y el domingo marcó el sexto gol en la histórica goleada al Madrid. Ningún jugador del Barça ha jugado más minutos que él en esta Champions. Sin Puyol ni Márquez, le toca liderar la defensa azulgrana en la semifinal ante el Chelsea. Vuelve a Inglaterra, donde ganó dos Ligas y una Copa de Europa con el Manchester United. Está que se sale y lo sabe. "Tampoco es nuevo. Soy un tipo afortunado desde que nací", dice.

"Intuía que marcaría en el Bernabéu. Y me dije: 'Si Puyol mete, yo también"

"En ningún equipo un central ataca más que en el nuestro. La exigencia es mayor"

"En el Manchester aprendí a defender sin la pelota. No bastaba con ser el más alto"

"Vamos a Londres a ganar al Chelsea. No pensamos traicionarnos ahora"

Pregunta. Buen estudiante y deportista, respetuoso, guapo, central del Barça y ganador del Madrid en Chamartín. ¿Se puede pedir más?

Respuesta. Sería delito. Pero, ya que estamos, quiero ganar al Chelsea y lo vamos a dar todo. Es cierto que fui un buen estudiante, pero no me gustaba. Sacaba muy buenas notas por culpa de mi madre. Por no aguantarla, estudiaba el último día. Y no sé si soy guapo, pero dicen que me parezco a mi madre y mi madre es guapísima. Y, sí, yo jugué ante el Madrid la noche del 2-6 y metí un gol. ¡Siempre he dicho que soy un escándalo de tío! (se ríe).

P. Algunos futbolistas han dicho que un gol es como un orgasmo. ¿Se lo pareció el suyo a los madridistas?

R. A ver... Un orgasmo es un orgasmo, un gol es un gol y el del Bernabéu... Si puedo escoger, meto otro en el Bernabéu.

P. Alguien se ha quejado de que usted le faltó el respeto al Madrid celebrando el sexto gol.

R. ¿Y qué iba a hacer si me volví loco de felicidad? ¿Pedir perdón? El domingo escuché a Butragueño y lo explicó perfectamente: hay que ser del Barça o del Madrid para entender lo que se puede sentir marcando un gol en un partido como ése. Estaba seguro de que marcaría, lo intuía. Y Puyol me picó. Me dije: "Si éste mete, yo también" (se ríe).

P. ¿Soñaba con un regreso así?

R. Imposible. Bueno, a nivel de equipo, sí. Estaba convencido de que podríamos ganar títulos. A nivel personal, más que esperar, deseaba. Yo sabía que, si conseguía continuidad, el rendimiento sería alto. Estaba confiado y convencido de que podía ayudar al equipo. Estoy muy orgulloso de formar parte de este equipo, es un lujo. Si llegar al Barça ya es algo increíble, jugar en el mejor Barça de la historia no vea...

P. Pocos se adaptan el primer año como lo ha hecho usted.

R. No estoy en mi primer año en el Barça. Me pasé ocho en la cantera. En ese sentido, no me considero nuevo. Crecí en esta filosofía. Así que para mí tenía que resultar más fácil que para Hleb o Keita. Llevo el estilo del Barça incorporado en el ADN. Eso se nota mucho porque lo he mamado.

P. ¿Es difícil ser central en el Barça?

R. No es fácil, pero a mí me parece un lujo. Las exigencias son superiores a las de cualquier otro equipo, en el que bastaría con robar balones, ir bien de cabeza... Aquí la exigencia es mayor. En ningún conjunto un central ataca más que en el nuestro.

P. ¿Hasta qué punto afectan las bajas de Márquez y Puyol?

R. Rafa es un crack y Puyol el capitán, pero no vamos a buscar excusas. Este equipo ha llegado hasta donde ha llegado con la intervención de muchos jugadores.

P. Sin Puyol, ¿quién le pegará voces de atención?

R. (Se ríe) ¡No para! Con Puyi resulta imposible irte del partido. No te deja ni respirar. Hubo un día que me gritaba como un loco: "¡Geri, Geri, no te distraigas!". Yo no me lo podía creer porque el juego estaba parado. Estaban sacando a un jugador del campo en camilla. "Bueno, pues que se lo lleven", me dijo, "pero tú no te distraigas".

P. Dicen que Pep Guardiola le machaca, que no le pasa una.

R. No quiere que me salga de la línea que va del fútbol al fútbol pasando por el fútbol. Sabe que soy joven, que vivo en mi ciudad, que tengo amigos... Quiere que me centre mucho porque sabe que, en mi caso, siendo joven, es fácil distraerse. Eso mismo me dice mi madre, que no es momento de echarme novia, que me centre y luego decida.

P. ¿Por eso no tiene pareja?

R. Es que no me enamoro. El día que me enamore me caso.

P. Tenía fama de bala perdida.

R. Cuando eres joven... ¿Quién no ha sido un poco bala perdida?

P. ¿Cuántos años tiene?

R. Veintidós. Pero la fama me viene. Nunca he conseguido pasar inadvertido. Y a mí cada vez me gusta más estar en casa, tranquilo. Manchester me hizo madurar mucho. Pasé malos momentos solo...

P. Y sin parabólica...

R. ¡Fue un drama! No ganaba para parabólicas. Cada semana me robaban una. A la tercera, hablé con el club y pusieron una denuncia, creo... El caso es que también me robaron la cuarta y la policía descubrió que la robaban los mismos que me la instalaban. Es que me fui muy joven a Manchester y, vale, era fantástico, pero no jugaba, me quedaba mucho en casa, echaba de menos a la familia, le daba mucho al coco...

P. ¿A Alex Ferguson también le tenía encima?

R. A Ferguson le veía como a un padre. Yo no le considero entrenador. Era como el dueño del club. Hacía lo que le daba la gana y, como no entrenaba, yo veía más como entrenador a [Carlos] Queiroz. Ferguson lo controlaba todo, hasta la vida personal.

P. Dicen que tiene en nómina a una flota de taxistas de Manchester.

R. No lo sé, pero no me extrañaría. ¡Se entera de todo! Se decía que detectives privados seguían a jugadores, pero tampoco eso se demostró. Además, tampoco es que le diéramos motivos.

P. ¿Es muy diferente el ambiente de vestuario del Manchester al del Barça?

R. Sí, hay más jerarquía, se respeta mucho a los veteranos. Y se imponen: Gary Neville, Giggs, Scholes... Se tiene asumido y no pasa nada. Por una parte, entiendo que ese respeto es imprescindible, pero, cuando tienes demasiado respeto, puedes perder soltura. Por ejemplo, a Puyol, a Xavi..., no les pierdes nunca el respeto, es evidente, pero una broma se le puede hacer a todo el mundo. En ese sentido, son más próximos. No sé cómo explicarlo.

P. Ademas de inglés, ¿qué aprendió en el Manchester?

R. A defender sin la pelota. Me hicieron espabilar el primer día que un tipo así [señala a su cintura] se me llevó dos balones de cabeza. Entendí que no bastaba con ser el más alto. Tenías que saber usar el cuerpo, chocar...

P. ¿Y durante el año que pasó en el Zaragoza?

R. Supe que tenía nivel de verdad, que era el momento de subir el último escalón.

P. Como ahora, un escalón y en Roma.

R. A eso vamos a Londres, a ganar. La sensación es la misma que cuando fuimos a Madrid. Si tenemos la pelota, somos peligrosos y es raro que estemos 180 minutos sin marcar. Un empate con goles nos clasificaría, pero vamos a ganar. No pensamos traicionarnos ahora. Me cuesta creer que el Chelsea pueda salir a jugar en Stamford como en Barcelona.

P. Cesc dice que le gustaría jugar otra final contra el Barça.

R. Ahora, lo importante es olvidarse del Madrid y centrarse en pasar. Pero, si se diera una final contra el Manchester, sería algo especial.

P. ¿Se ha planteado qué hará si ganan tres títulos?

R. Si ganamos tres títulos le digo a Guardiola que no me espere hasta octubre (se carcajea).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 2009