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Reportaje:TELEVISIÓN

LA GUIONISTA ES LA ESTRELLA

Ex stripper, bloguera y acreedora de un Oscar por el guión de Juno. Así es Diablo Cody, la mujer que sedujo a Spielberg para convertir a Toni Collette en un ama de casa con cuádruple personalidad.

LA premisa daría para un dramón o una de miedo: un ama de casa con cuádruple personalidad lucha por tener una vida normal. Sin embargo, estamos ante la comedia soñada por Steven Spielberg para la televisión. Con sólo una temporada, recién estrenada en España, United States of Tara (USoT) se ha convertido en uno de esos fenómenos silenciosos que contribuyen a revolucionar el poderío narrativo de la caja tonta.

Para desarrollar esta idea, Spielberg buscó a una completa novata en el asunto, Diablo Cody, cuando el guión de Juno aún rulaba por los despachos de las productoras de cine. Ni siquiera él tenía la certeza de que esa historia del embarazo accidental de una adolescente (Ellen Page) se convertiría en un hito indie que le valdría a su autora el Oscar, pero le cautivó por su capacidad para conjugar humor corrosivo y ternura. Lo mismo que aplica a USoT, en la que Cody no sólo escribe, sino que trata de igual a igual al creador de E. T. ejerciendo de productora ejecutiva. "Obviamente, nadie se negaría a una propuesta de Spielberg. A pesar de mis dudas iniciales, nuestras sensibilidades creativas comulgaron enseguida", cuenta Cody desde Los Ángeles.

"La voz de Diablo Cody va más allá de la generación MySpace. No había surgido algo así en la cultura establecida hasta hoy" (Toni Collette)

Pero convencer al gran público es otra cosa. Su gran carta ha sido Toni Collette, la actriz australiana que cautivó al mundo con La boda de Muriel. Ella es Tara, pero también es T (una niñata de 16 años), Buck (un camionero del medio Oeste) y Alice (una reaccionaria ama de casa extrapolada de los cincuenta). Todo en la misma persona. Según la propia Collette, que nunca había hecho tele, gracias a ella ha cumplido un sueño que jamás le habría permitido el cine: "Interpretar a varios personajes en el mismo día. Lo que podría ser un lío se convirtió en un auténtico deleite". Y todo eso a pesar de que entre toma y toma tenía que ejercer también de madre en la realidad, por tener un bebé de seis meses al que seguía amamantando.

En la ficción, su familia tiene asumida con entera naturalidad sus trastornos. De igual forma que asumen todos la homosexualidad de Marshall, el hijo de 14 años, interpretado por Keir Gilchrist. Una anomalía en la ficción audiovisual, donde el trauma o la caricatura preceden a cualquier personaje gay. "Vivo en Toronto, la segunda mayor comunidad gay de Norteamérica, así que no le doy mucha importancia al hecho de interpretar a un personaje así", asegura Gilchrist, que, a sus 16 años, se ha convertido en una pequeña sensación, "supongo que por la tranquilidad con la que está tratado el asunto".

Aunque en su vida Gilchrist cultive "un estilo punk rock", en USoT es (en palabras de Brie Larson, su hermana mayor en la ficción) "el Kevin Spacey de la casa". Su estudiado look, elegante y retro, responde a unos tiempos en que niños de ocho años como Arlo Wiener, hijo del productor de Mad Men, o la camada Brangelina se convierten en emblemas de estilo antes de aprender a vocalizar. "A mí lo que me dijo Diablo fue que me comportara como si tuviera 50 años. Así que yo me lo tomé como un tipo que si viviera en los años cuarenta sería muy cool".

La capacidad de Diablo para asumir nuevas consignas es clave. Según Brie Larson, "es la voz de nuestra generación". Algo que matiza Collette. "Sí, pero va más allá de la generación MySpace, de los códigos adolescentes. Es una voz con la que no nos habíamos topado hasta ahora en la cultura establecida, capaz de acometer con madurez historias complejas dotándolas de credibilidad".

Diablo Cody (de nombre real Brook Busey) se ha convertido en uno de los animales mejor preparados para sobrevivir en la cadena alimenticia de Hollywood. Pero ¿de dónde demonios sale este sueño húmedo de cualquier productor? De Lemont (Illinois), un pueblo del Medio Oeste donde, según ella, "existía cero estímulo para la creatividad. Todo lo que podías hacer un fin de semana era buscar alcohol para evadirte". Lo cierto es que ella acabó encontrando mejores fórmulas. Tras participar en una noche de strip-tease para aficionadas, dejó su carrera de secretaria para dedicarse plenamente a la barra americana, el peep-show y hasta la línea erótica. Una intensa experiencia que parodiaba a través de su blog Pussy Ranch y que reflejó a los 24 años en el libro Candy girl: a year in the life of an unlikely stripper (La chica golosina: un año en la vida de una 'stripper' atípica). Su editor le sugirió escribir un guión y ella se compró el de Ghost world, lo formateó y salió Juno.

Su incursión en Hollywood, una industria marcadamente sexista, en la que ni una sola mujer ha ganado un Oscar a la mejor dirección desde la fundación del premio en 1927 y sólo seis se lo han llevado al mejor guión, fue recibida con recelo. El mayor pecado de Cody no era su pasado como trabajadora del sexo, sino el no responder a la imagen de "gorda y gafas de culovaso" que cabría esperar de una mujer que se ha definido a sí misma como "una geek [cretina] sedentaria a la que tan sólo le gusta escribir". "A ningún guionista se le exige cuidar su imagen", protesta. "Sin embargo, nosotras tenemos que estar fotogénicas las 24 horas del día".

A pesar de provocar reacciones encontradas (busquen en la Red, hay quien la adora y la detesta), Cody se las apañó para nadar en las procelosas aguas del star-system. También se deshizo a finales de 2007 de su marido, Jon Hunt, un músico de Minneapolis que había conocido a través de Internet. ¿Cuántas propuestas de matrimonio ha recibido desde entonces? Se ríe. "Uhm, me da rabia decirlo, pero ¡ninguna! Eso sí, todo el mundo quiere ser mi amigo". No hace falta que lo jure. El propio Hugh Hefner le cedió su mansión Playboy en junio del año pasado para que celebrara su 30 cumpleaños con una fiesta de temática pirata arropada por Courtney Love, Drew Barrymore, Lily Allen, Eli Roth o Michael Dexter C. Hall. Si hay algo a lo que se ha acostumbrado en su vida en Los Ángeles es a las fiestas. "Por suerte, siempre hay alcohol. Si no, soy incapaz de desinhibirme".

A una canción de Courtney Love y su grupo Hole debe Cody el título de la película que estrena en septiembre en EE UU. Jennifer's body, que ha escrito y producido, trata sobre una cheerleader (Megan Fox) poseída por un instinto comehombres. Literalmente: se los zampa. Una mezcla de horror y comedia, sus dos géneros predilectos. "El terror es un género muy femenino. Si te paras a pensarlo, la última que queda siempre en pie es una chica". Debido a los preparativos de la segunda temporada de USoT, tiene paralizado otro proyecto fílmico, Girly style, que, en su empeño por romper convenciones, anuncia como "un Porky's para chicas". Esto no impide que ya esté embarcada en otra producción, la adaptación de la novela sobre dos zombies enamorados Breathers, de S. G. Browne.

¿Qué ha quedado de la chica que se inspira en experiencias personales para escribir? ¿Para cuándo un guión sobre su propia vida? "Nadie me lo ha ofrecido directamente, pero he pensado en ello. Aunque creo que todavía no he vivido lo suificiente". Y si lo escribiera, ¿borraría algún capítulo de su vida? "¡Por supuesto! Ahora tengo que ser una dama respetable [risas]. He empezado a comportarme mucho mejor. Bueno, al menos lo estoy intentando".

Paramount Comedy estrena dos nuevos capítulos de United States of Tara cada lunes, a las 22.00

ESTA CHICA ES UN DIABLO

Diablo Cody se ha convertido en la persona más buscada de Hollywood. ¿Por qué? Aquí, algunos argumentos de peso.

Haciendo amigos. Al aterrizar en el cine declaró: "Hay mucho ejecutivo puerco suelto por ahí que se siente intimidado por una mujer con ideas subversivas". ¿Aún lo piensa? "¡Claro! Y yo siempre estoy dispuesta a hacerlo todo más subversivo. La segunda temporada de USoT será mucho más cañera".

Las otras Cody. "Yo tengo muchas más personalidades que Tara; de hecho, puedo pasar días enteros funcionando como otra persona". ¿Y a cuál de sus alter ego debemos temer más? "A uno que asoma una vez al mes y que surge por culpa de las hormonas femeninas".

La teoría del orgasmo. Cody asegura que las películas están construidas como el orgasmo masculino, que todo está dirigido a un clímax final. ¿Podríamos entender entonces las teleseries como algo cercano al femenino? "Desde luego, el ritmo cambia constantemente y puedes controlar su duración".

Adicta a las redes sociales. "Me gusta contar en MySpace o Twitter si voy a salir esa noche. Lo que no acabo de entender es que mis fans lo lean y se presenten allí".

La peor actriz. Así se ha definido tras un cameo de sí misma en 90210, la continuación de Sensación de vivir, donde encargaba un vestido a Tori Spelling para la alfombra roja. "Descubrí glándulas sudoríparas en lugares de mi cuerpo donde pensé que no existían".

Una nueva generación. Las guionistas se han propuesto romper los esquemas: Lorene Scafaria, Dana Fox, Liz Meriwether y Diablo Cody se han autoproclamado The Fempire (apócope de "imperio" y "femenino"). "Cada vez que una estrena, alquilamos una limusina para espiar a la gente a la puerta de los cines. A la tercera parada, ya estamos borrachas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 2009

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