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De Vaclav Havel a Cunqueiro

Treinta y siete diputados en el hemiciclo -justificada la ausencia del socialista Modesto Pose por enfermedad-, un ex presidente, Xerardo Fernández Albor, en la platea, otro, Emilio Pérez Touriño, que pronto lo será, en el escaño, y muchos meritorios en la tribuna de invitados.

Arriba, en la Mesa, sentados a la par, dos compañeros de Consello que apenas se miraron. El vicepresidente en funciones Anxo Quintana y el que fue número dos del PSdeG, todavía conselleiro de Traballo, Ricardo Varela, siguieron la sesión con actitudes de ex. No tomaron notas como María José Caride, diputada rasa esta legislatura, que garabateó media docena de cuartillas con las palabras de Feijóo.

El aspirante a presidente, mientras, aligeraba con citas literarias sus 48 folios de intervención. El "maestro Álvaro Cunqueiro", para dirigirse a las "xentes de aquí e acolá"; con Salvador García Bolaño apeló a la potencialidad de Galicia, donde "todo está por vir e non chega" y glosó el "patrimonio identificador" que Vicente Risco atribuía a "lengua, cultura, pueblo y territorio".

Pero cuando se puso solemne, el candidato del PP tiró de un escritor extranjero, Vaclav Havel, primer presidente de Chequia, por acuerdo de los comunistas y la oposición, para lanzar su compromiso. "Supongo que no me propusieron para este cargo para que les mienta". "Los gallegos", prosiguió, "quieren un presidente que no les mienta, por piadosa que sea la mentira". Mirada a Touriño, a propósito de la crisis. El actual jefe del Ejecutivo ni se inmutó.

Tampoco lo hicieron, entre el público, los presidentes de las diputaciones de Ourense, José Luis Baltar y de Pontevedra, Rafael Louzán, cuando su líder prometió que "caciquismo, enchufismo y sectarismo" serán palabras del pasado. Lejos de eso, Baltar se arrancó a aplaudir. Fue la primera ovación de la mañana. Luego llegarían 27 más. Todas desde el banco popular.

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