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El Supremo reduce la pena a un hombre que mató a su secuestrador

Borney Durán pasó ocho días secuestrado junto a su esposa, Jackelyn, en las afueras de Madrid. Sus captores les amenazaban con pistolas y dispositivos eléctricos. El último día del rapto, el 20 de diciembre de 2005, Durán aprovechó que sólo permanecían en la vivienda dos encargados de vigilarles y les arrojó aceite hirviendo de una sartén. Uno de los captores huyó. Durán mató al otro asestándole seis puñaladas con un cuchillo jamonero de 24 centímetros. La Audiencia Provincial de Madrid le condenó a 10 años y seis meses de prisión por homicidio en 2008. El Tribunal Supremo reduce ahora la pena a la mitad.

El alto tribunal entiende que la conducta del acusado es fruto de la privación de libertad en la que se encontraba junto a su esposa. Por ello aplica, en parte, la eximente de legítima defensa, aunque señala que las seis cuchilladas "no eran necesarias".

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