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Entrevista:ARTE | Entrevista

El vendedor de cielo

James Turrell crea espacios en los que la luz se convierte en una experiencia estética. Compró un volcán apagado en Arizona que está convirtiendo en una obra de arte. Por Fietta Jarque

James Turrell está sentado a contraluz en un fresco y amplio salón con muebles de madera y pesadas cortinas entreabiertas. Afuera, el hiriente sol de Vejer de la Frontera golpea en silencio los ventanales. Este hijo de cuáqueros, alto, corpulento y sereno, de cuidada barba blanca y un polo abotonado hasta el cuello, habla con cariño de su volcán en Arizona, el cráter Roden, en el que viene trabajando desde hace tres décadas. También parece complacido con la obra que está construyendo en el parque de esculturas de la gaditana Fundación Montenmedio. Se titula Second Wind 2005 y forma parte de la serie Sky Spaces, derivada de sus experimentos con la luz como material artístico. Es una pieza específica y permanente que se inaugurará el 30 de mayo. Se trata de una estructura subterránea en forma de pirámide trunca, en cuyo interior hay una estupa de piedra sobre una cisterna con agua. Se accede a través de un túnel. Una abertura en el techo permite ver un trozo de cielo. James Turrell (Los Ángeles, 1943) estudió matemáticas, psicología de la percepción y es piloto de aviones. Pero ha hecho carrera en las artes plásticas con piezas en las que la luz y la arquitectura logran efectos asombrosos. El próximo sábado 28 ofrecerá una conferencia en Tenerife, programada dentro de la segunda Bienal de Canarias. Arquitectura, Arte y Paisaje.

"Nuestra cultura está a punto de crear memoria de la luz y pronto vamos a ser capaces de ralentizar y detener la luz"

PREGUNTA. Su trabajo desarrolla ideas muy claras, limpias, sencillas.

RESPUESTA. Sí, no hay imágenes ni objetos y, en general, ningún lugar concreto que centre la atención. Los espectadores se preguntan a menudo adónde hay que mirar. En parte funciona la idea de que es autorreflexiva, es decir, que observas cómo estás viendo algo. Miras tu propia mirada. Y soy muy estricto en eso. Hay formas, pero que son un soporte para la luz.

P. Sin embargo, la estupa (construcción ritual budista) y la pirámide que usa en

Second Wind representan formas geométricas que han sido utilizadas por distintas culturas. Usted ha sostenido siempre que no quiere que el espectador haga asociaciones simbólicas de sus obras.

R. Sí, hay ciertos vestigios simbólicos en esta pieza. Otro detalle es que esta pieza estará bajo tierra, con lo cual se le puede asociar también a la cueva. Me gusta la forma de la pirámide, que finalmente será un negativo de ésta ya que será sólo un interior. Una pirámide de aire. La estupa es sólida, aunque con una abertura porque he querido dejar un espacio en el interior para ganar otra perspectiva. Es bastante metafórico, pero, como pertenece a la serie Sky Spaces, mi intención era tener tres cielos: el que está en el interior de la estupa, el del interior de la pirámide y el inmenso cielo que está en el exterior. Hay tres lugares con referencias al cielo que además tienen cualidades distintas de color y transparencia.

P. ¿El interior estará iluminado?

R. Habrá una combinación de luz interior y exterior.

P. ¿Luz artificial?

R. No existe eso llamado luz artificial. Todas provienen del hecho de quemar algo y utilizar la luz que emana de ahí. Lo que cambia el tipo de iluminación depende de las características de lo que quemas y de la temperatura. Puede ser una hoguera o una bombilla. No hay nada antinatural en ello. No puedes conseguir luz que no provenga de algo así. Se suele hacer esa terrible distinción entre luz natural o artificial, que es incorrecta. Lo que usaremos dentro de la estupa serán LED y neón. Dos fuentes que son probablemente las más duraderas. La diferencia de estas dos fuentes es que, por ejemplo, el rojo en el neón tiene un espectro claro mientras el espectro de la LED es mucho más agudo. En cambio, el espectro del azul en neón es más rico y más amplio, tiene más posibilidades.

P. ¿Y la luz qué es para los artistas?

R. En la historia del arte siempre se ha cultivado la representación de la luz. En España, Velázquez o Goya usan en sus retratos una luz muy emocional, mientras Caravaggio o Rembrandt lo hacen de forma muy distinta. En Inglaterra, Turner, uno de los precursores del expresionismo abstracto, da a sus obras una asombrosa cualidad expresiva a la luz, mucho antes que Rothko. Por no mencionar a los impresionistas que revolucionaron la pintura al hacer de la luz su material.

P. ¿Vende luz, aire?

R. No tengo problemas para vender cielo azul y aire de colores. Trafico con ello. Siempre pensé que se podía atesorar la luz, como se puede hacer con la plata y el oro. Nuestra piel lo hace de alguna manera, es parte de su alimento. También tiene provecho psicológico o emocional y por eso a veces mi trabajo suele ser muy emocional. Y tiene atributos espirituales. Al mismo tiempo, creo que para alcanzar ese tipo de situaciones hay que dejar de lado el mundo de los sentidos. Y mi trabajo tiene que ver mucho con la activación de los sentidos. Utilizo la luz material como un medio para aumentar la percepción. Creo que he tenido éxito y es un privilegio el que yo hoy pueda vender luz.

P. ¿Cuáles son las principales cosas que ha aprendido con los años de la luz como material artístico?

R. Eso de vender cielo o aire coloreado nos ha enseñado muchas cosas. El espectro ya no consiste sólo en campos de color, como en pintura, que mezclas para colorear una superficie. A mucha gente le sorprende que si bien en pintura la mezcla de azul y amarillo produce un verde, con la luz la mezcla de esos dos colores produce un blanco. Ahora nuestra cultura está a punto de crear memoria de la luz y pronto vamos a ser capaces de ralentizar y detener la luz. También la usamos ya para almacenar información y memoria. Es asombroso. Es un material que nuestra cultura está explorando en muchos campos. Es un elixir precioso.

P. ¿Cómo integra sus obras en el paisaje?

R. Mis obras son paisajes, de alguna manera. Paisajes modernos en los que no hay arriba y abajo, derecha o izquierda. Si tomas una foto la puedes ver desde todos los ángulos. No tiene orientación, pero tiene que ver con el vacío numinoso. Eso es algo que sucede en la navegación aérea. Hay aviones que se caen si se dan ese tipo de condiciones, como le sucedió a John Kennedy Junior. Perdió el control del aparato porque era incapaz de discernir el arriba del abajo. En el paisaje moderno sucede lo mismo que cuando se vuela o se bucea bajo el agua. No es un paisaje al que entremos físicamente, porque no estamos preparados para eso. No muy distinto del paisaje mental, aquel por el que paseamos a través del mundo de Internet. Tiene que ver con la idea de topología creada entre los conjuntos abiertos y los conjuntos cerrados, enunciados por los matemáticos Mandelbrot y Gaston Julia, respectivamente. La orientación espacial en topología tiene que ver con la mente.

P. También hay una arquitectura en sus piezas. Aunque está en función de la aplicación de la luz que quiere obtener.

R. Sí, son edificios para estructuras inútiles. (Ríe) Hago estructuras inservibles. A veces pienso que mi trabajo puede informar a la arquitectura, en pequeños detalles, sobre la forma de utilizar la luz en los edificios. Disfruto las progresiones de espacios. En España me gustan mucho las casas antiguas, con amplios patios centrales. Me fascina eso de entrar en una casa y seguir estando en el exterior (afuera).

P. Y el cielo en España, que a usted le interesa tanto, es también un espectáculo. ¿Le cuesta mucho trabajar con este tipo de luz tan potente?

R. Sí, me cuesta. Pero estoy algo acostumbrado porque en Arizona tenemos también altas temperaturas. No sólo no tenemos nubes sino que Flagstaff está a una altitud de más de 2.200 metros. Los rayos ultravioleta son más intensos. Al principio me parecía que era más sencillo trabajar con ese tipo de luz, pero después hice piezas en Inglaterra, Irlanda, Vancouver (Canadá) y Seattle (Washington), lugares con mucha humedad y lluvia y un cielo a menudo cubierto, y le fui cogiendo gusto. Ahora encuentro ese tipo de cielo más interesante.

P. Usted eligió vivir en Arizona, cerca de su famoso volcán, el cráter Roden.

R. Sí, mi famoso volcán.

P. ¿Quiere mucho a su volcán?

R. Desde luego. Me fascinan los volcanes. Me interesa mucho cómo crean nueva tierra. La tierra bajo la superficie se vuelve a derretir y emerge a través de la acción volcánica produciendo esta tierra renovada. Jung habló de los diferentes tipos de personas y calificó uno de ellos como volcánico. En Italia y el sur de Francia había antiguamente volcanes, que es donde crecen ahora los viñedos. En California, en el valle de Napa, y en Chile, sucede lo mismo. La tierra que producen los volcanes suele ser muy buena si tiene suficiente agua.

P. ¿Tiene fecha ya para la inauguración pública del cráter Roden?

R. Sí, las obras están avanzando muy rápido ahora y puedo decir que se inaugurará en 2012. Tengo una retrospectiva ese año en Los Ángeles -vendrá de Nueva York, en 2011, y Tejas, y terminará su itinerancia en Los Ángeles- comisariada por Carmen Giménez para el Guggenheim. Cuando llegue a Los Ángeles aprovecharemos para inaugurar el cráter Roden.

P. ¿Es la obra de su vida?

R. Es como una sinfonía, mientras lo demás es música de cámara. Una de las razones de que el cráter tenga tantos espacios, cámaras o habitaciones, veinte en total, es que algunas tienen que opacar ciertos aspectos para que resalten otros, los más fuertes o poderosos.

P. El 22 de abril se inaugura un museo dedicado a su obra en los Andes, al norte de Argentina, en Salta. ¿Por qué allí?

R. Lo ha hecho Donald Hess, un coleccionista de arte y viticultor suizo, en una bodega del siglo XIX en el norte de Argentina, la Estancia Colomé. Este hombre ha venido coleccionando a lo largo de los años piezas mías de todas las distintas etapas de mi trabajo. Tiene 11 obras que abarcan desde los años sesenta hasta ahora. Cinco décadas de trabajo. No sé muy bien por qué escogió ese lugar. Él tiene viñedos y bodegas en California, Australia y también ahí, en Colomé. Tuve una extraña sensación al ver mis piezas ahí agrupadas, como en un túnel del tiempo. Es como cuando ves reunida gente de diferentes épocas de tu vida. Es agradable que alguien lleve a cabo una idea así, en un lugar tan remoto. Fuera de los circuitos turísticos de la gente del mundo del arte. Es el tipo de lugar que me gusta. -

www.fundacionnmac.com Bienal de Canarias. Arquitectura, Arte y Paisaje. Conferencia y concierto. James Turrell y Trío de Vito. Sala Sinfónica del Auditorio, Santa Cruz de Tenerife. www.bienaldecanarias.org

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de marzo de 2009