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Necrológica:

Elisa Roche, revolucionaria de la educación musical

Fue catedrática de Pedagogía en el Real Conservatorio Nacional

La educación musical en España debe mucho más de lo que reconoce a la figura de Elisa Roche, que el pasado 9 de marzo murió en Madrid a los 66 años, por las complicaciones de una operación en su larguísima lucha contra el cáncer. Roche nació en Gijón y estudió sus dos pasiones, magisterio y piano. Ya como maestra y pianista, cursó en el Instituto Orff de Salzburgo (Austria) una especialización en educación musical. "Del centro más prestigioso del mundo salió como una de las alumnas más brillantes", recuerda Fernando Palacios, director de Radio Clásica y uno de sus primeros alumnos en el Real Conservatorio Nacional de España.

En Salzburgo, encontró la forma de enseñar que estaba buscando. El método Orff comienza con la práctica de los instrumentos y sólo más tarde sigue con la teoría y la historia. Con este bagaje, la pedagoga trabajó, a finales de los años ochenta, de forma altruista en el colegio femenino Carmen Cabezuelo, en el barrio madrileño de El Pilar. "Con sus alumnas formó un equipo tan potente que se rodó un documental que dio a conocer su experiencia internacionalmente y todas son ahora profesionales de primer orden en la música", continúa Palacios.

Método irresistible

No todos sus alumnos pensaban ser pedagogos cuando comenzaron a estudiar con ella. Polo Vallejo, compositor y etnomusicólogo, cuenta por teléfono desde el Cáucaso: "Gracias a Elisa, todos los que estábamos con ella decidimos seguir con la pedagogía, porque su método, tan novedoso, nos enganchó". "Sus clases eran irresistibles, nos hizo profesores a todos", añade Palacios, y explica sobre su sistema de enseñanza: "La música se aprende y disfrutas haciéndola, luego la estudias y la entiendes, y te empieza a gustar".

José Luis Turina, director de la Joven Orquesta Nacional de España, considera que Roche es "la única persona que ha creado verdadera escuela en pedagogía musical en España". Vallejo va más allá: "Por ella se ha formado una gran generación de profesores, cientos, que están en educación primaria, secundaria, en escuelas municipales, contagiando a sus alumnos el amor por la música".

Pero, si tanta fue su importancia, ¿cómo fue tan desconocida? Por un lado, porque "esta gigante de la música española" era "hermética", segçun eo director de la revista Doce Notas, Jorge Fernández Guerra. Turina la define como "modesta, no le gustaba hablar de sí misma". "Discreta pero muy poderosa cuando exponía sus ideas", apunta Vallejo, "respetuosa con el enemigo". Y aquí está el quid de la cuestión.

Elisa Roche se enfrentó, por un lado, al sistema pacato tradicional, que empezaba por las pesadas tablas de solfeo. Por otro, a la misoginia solapada en el Real Conservatorio cuando ella llegó (y que tuvo que compartir con Almudena Cano, otra precursora). Y, sobre todo, a muchos intereses. Se encargó de elaborar el plan de reforma de la educación musical en la LOGSE. Pero cuando llegó Esperanza Aguirre al cargo de ministra de Cultura y Educación con el PP "lo primero que hizo fue eliminar el cargo técnico, no político, de Elisa Roche", lamenta el director de Radio Clásica.

Tras luchar casi 10 años contra el cáncer, y mantener su vitalidad y su capacidad intelectual casi hasta el último día, Roche se marchó lamentando que quedase tanto por hacer. De hecho, en un artículo publicado en este periódico en 2004, se preguntaba por qué "a estas alturas no sabemos cómo afectará a estas enseñanzas el proceso de Bolonia". Y remataba: "¿Está dispuesto el Gobierno a emprender la reforma legislativa que, en su día, inició otro Gobierno socialista?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de marzo de 2009