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Sin señales de mejora en el mercado laboral

Desde el otoño de 2007, los datos del paro registrado en las oficinas públicas de empleo y afiliaciones a las Seguridad Social acaparan el interés informativo todas las primeras semanas de cada mes, aunque también se publica en estas fechas un indicador menos relevante desde el punto de vista social, pero también importante, como es el Índice de Producción Industrial (IPI).

Después de la caída más elevada de la historia en enero (-349.521 personas), los afiliados disminuyeron en febrero en 69.132, lo que puede dar la impresión de que el mercado laboral empezaba a mejorar. Sin embargo, ello no es así, al menos en términos tendenciales, pues las dos cifras anteriores están muy afectadas por la estacionalidad. Corregidas de este efecto, la caída de enero se reduce a 182.946 y la de febrero aumenta hasta 159.405. Esta última cifra sigue siendo menor, pero teniendo en cuenta el intervalo de confianza con el que hay que considerar los resultados de los métodos de corrección de la estacionalidad y el componente irregular que siempre incorporan las series estadísticas (dientes de sierra o ruido blanco, en la jerga econométrica), puede decirse que ambas son del mismo orden de magnitud. En realidad, desde octubre pasado, los afiliados en alta a la Seguridad Social se vienen reduciendo a razón de 162.000 por mes, que equivale a un ritmo anualizado del 10% [gráfico superior izquierdo]. La tasa interanual ha pasado de -3,4% en el cuarto trimestre de 2008 a -5,2% en enero y -5,9% en febrero, cifra esta última que pudiera considerarse una buena estimación para el conjunto del primer trimestre de 2009.

Todo apunta a que el PIB sigue cayendo en este primer trimestre hasta un ritmo del -2,4% interanual
Cabe esperar 4 millones de parados para verano y para 2011 se pueden alcanzar los 5 millones

A partir de estas cifras, y aunque la productividad por ocupado haya seguido acelerándose, tal como discutiblemente se deduce de la contabilidad nacional trimestral, puede concluirse que el PIB ha seguido cayendo en este primer trimestre a un ritmo incluso superior al del trimestre precedente, con lo que su tasa interanual podría reducirse hasta el entorno de -2,4% desde -0,7% en el trimestre anterior.

Aunque las variaciones mensuales de los afiliados a la Seguridad Social y las del paro registrado no son perfectamente comparables, pues, además de la distinta estacionalidad, se refieren a periodos diferentes (media de datos diarios en el primer caso y datos del último día de cada mes en el segundo), el aumento del paro en febrero en 147.142 personas en términos desestacionalizados es coherente con la caída de los afiliados comentada. En los últimos cinco meses, el paro registrado desestacionalizado aumenta a razón de 125.500 personas por mes, ritmo que, aunque se modere en los próximos (algún efecto cabe atribuir al plan de obras municipales que se inicia este mes), hace prever que antes de terminar el verano se alcancen los cuatro millones de parados. Y la tendencia seguirá al alza hasta bien entrado 2011, pudiéndose alcanzar los cinco millones. Ante este escenario, la prioridad de la política económica es aumentar el potencial de crecimiento y de creación de empleo a medio y largo plazo, con el fin de que este nivel de paro no se enquiste durante demasiados años. Eso requiere reformas valientes del mercado laboral, de los mercados de bienes y servicios y de la fiscalidad, tendentes a mejorar la productividad y competitividad de la economía española y a incentivar la inversión y la creación de empresas. No basta sólo con medidas pasivas de protección a los parados. El estado de bienestar está en peligro, ya que puede llegar un momento en el que el estado de las cuentas públicas no pueda soportarlo.

Otro dato relevante es el IPI de enero, que mostró la misma tónica de los meses anteriores, en los que hubo un verdadero desplome, similar por lo demás al que se observa en otras economías más industrializadas que la española, como la alemana o la japonesa. Su ritmo de caída mensual anualizado se sitúa en torno al 30% desde septiembre, aunque parece que ya ha tocado suelo

[gráfico superior derecho]. Esto mismo parece deducirse de las afiliaciones a la Seguridad Social en el sector, cuyo ritmo anualizado de caída se ha estabilizado en torno al 15% desde noviembre. El problema es que, aunque la industria haya tocado fondo, puede estar en él durante meses. Éste es un sector que, además de la demanda interna, depende de la externa, y ésta también está por los suelos. -

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de marzo de 2009.

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