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Elecciones 1-M | País Vasco

ETA exhibe su voto en Lazkao

La banda reaparece en vísperas electorales con una bomba contra una sede socialista - El alcalde del PNV deplora a la vez el atentado y la Ley de Partidos

Nadie lo dice y todos lo piensan. Cuando en Euskadi se acerca el final de cualquier campaña electoral, la sombra fatal de ETA lleva el miedo al cuerpo de los mismos. Es una macabra costumbre que, además, siempre acaba alterando la voluntad popular. Ahora, ante el 1-M, la pregunta desgarrada vuelve a repetirse: ¿atentarán otra vez? Desde luego, la carga de explosivos contra la remozada sede socialista de Lazkao (Guipúzcoa) es un nítido aviso del supuesto propósito terrorista de hacerse presente en estos comicios donde, por primera vez, no tiene nadie que defienda sus argumentos.

Con el atentado en este pequeño pueblo del Gohierri guipuzcoano, donde ANV no pudo presentar su lista municipal y un 72,74% del electorado se decantó por la abstención y el voto nulo, es imposible que en la familia del socialismo vasco no se instale súbitamente el síndrome Isaías (Carrasco), en recuerdo a este compañero asesinado por ETA, en Mondragón, el último día de campaña del pasado 9-M. Desgraciadamente pueden poner más ejemplos (Enrique Casas, Fernando Buesa), pero la muerte a tiros del ex concejal sigue presente para su entorno. Y en el nivel político, en cambio, es imposible todavía llegar a un acuerdo para que triunfe una moción de censura contra la alcaldesa de ANV.

La sede destrozada por ETA había sido remozada hace 21 días El regidor dice que las bombas perjudican a los nacionalistas

Los propios dirigentes del PSE-EE temen lo peor y en el PP anida la misma sensación, habiéndose incrementado la vigilancia en ambos partidos "aunque no se puede asegurar la cobertura al último concejal jubilado". Carrasco, de hecho, había dejado el Ayuntamiento hace años. Ahora bien, en medios políticos que no en policiales, se reduce la posibilidad de atentado inmediato "porque reduciría el voto nulo".

Hasta ahora, en esta campaña tan laxa los ataques incendiarios contra sedes peneuvistas y socialistas se habían considerado de "baja intensidad", habida cuenta de la escala de terror que maneja esta sociedad. Quizá por eso el atentado de ayer se escruta de manera muy diferente y sobre todo con la mirada puesta en los pocos días que restan para ir a votar.

El alcalde de Lazkao, Patxi Albisu (PNV), lo ve de distinta manera. Entiende, por ejemplo, que "estos actos hacen más daño al mundo nacionalista que al resto" y, además, al tiempo que deplora "este atentado", recuerda que está en contra de la Ley de Partidos y comprende que hay "una parte de la sociedad vasca que no podía tener voz". Al PSE no le ha hecho ninguna gracia y su candidato a lehendakari, Patxi López, se declara "harto de este discurso de Ibarretxe sobre los que no tienen voz queriendo deslegitimar estas elecciones". En el arranque de la última semana de campaña, todos los partidos demócratas condenaron el destrozo de esta Casa del Pueblo que llevaba 21 días abiertas después de 9 meses de obra tras la bomba anterior. Eso sí, los abertzales como EA y Aralar, y otros como EB, no desaprovecharon la ocasión para llevar su mensaje a ese sector de la izquierda soberanista que no asumirá la indicación del voto nulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009