Educación elimina el único campo de fútbol del barrio de La Luz

Crea un aparcamiento y árboles con cargo al presupuesto del complejo educativo

"Hubo un tiempo en el que el barrio llegó a tener su propio equipo de fútbol federado: el Atlético de Murcia (nombre de la calle que lo vio nacer). En ese equipo jugaban los muchachos de por aquí. Pero se deshizo cuando la consejería quiso cobrarles hasta la luz por entrenar por las tardes dentro del complejo educativo Misericordia", recuerda con nostalgia Enrique Laguna, el presidente de la Asociación de Vecinos del barrio obrero de La Luz, en Valencia, que está a punto de quedarse sin el "último campo de fútbol" que tenía este depauperado distrito gracias a una orden de la Consejería de Educación. "Ahora, solo nos queda más vandalismo y droga. Y los muchachos, jugando a fútbol en las aceras", se repite Laguna, que lleva el estigma del barrio en su propio cuello: la semana pasada los hombrecillos de la droga le dieron un navajazo por denunciarlos.

En 2003 adjudicó a Llanera un pabellón polideportivo, que sigue sin construir

La administración educativa está siendo implacable en la ejecución de la "transformación de 4.995 metros cuadrados de uso deportivo" en aparcamiento y zona arbolada, a pesar del rechazo unánime del Consejo Escolar y del Ampa del IES Misericordia, que es el centro de referencia de este "complejo educativo" integrado por seis centros de enseñanza a distancia, Formación Profesional y Ocupacional.

La directora territorial de Educación no ha tardado ni 24 horas en responder negativamente al informe que le presentamos el 10 de febrero sobre el estado de las instalaciones deportivas del complejo, para que no se desmantelara este espacio deportivo para hacer aparcamientos. "¡Pero si es de día, y sobran plazas!", remata Amparo Ramírez, la directora del IES Misericordia.

Sólo un día después, Educación firmó el 11 de febrero la orden para "la realización de unas obras, que consisten en la plantación de árboles para convertir el campo de fútbol en una zona ajardinada", cuyos "gastos serán asumidos por el presupuesto común de los centros que integran el complejo educativo". La consejería basa su decisión en un "informe técnico" que constata la existencia de un gimnasio, cinco pistas deportivas y una cancha de básquet y un frontón.

Lo que no recoge el "informe técnico" es que los espacios no son techados, no tienen los vestuarios adecuados y son comunes para los 5.400 matriculados en el complejo. Aunque los "afectados directos", cuenta la profesora de Educación Física, Carmen Lis, "son los alumnos Secundaria y Bachillerato de los dos institutos que estudian aquí". Los 800 estudiantes que ayer "inundaron" el viejo campo de fútbol para pedir "césped" y "vestuarios en condiciones", porque no tienen "ni dónde dejar las mochilas".

Estudiantes y vecinos ven con estupor este "enésimo asalto" administrativo a un barrio que en menos de una década ha visto demoler el antiguo Pabellón San Fernando y sigue a la espera del prometido Pabellón de la Fuensanta -adjudicado en 2003 por 1,6 millones de euros a Llanera, SL, (hoy en quiebra)- que hoy por hoy es un espejismo en medio de la proliferación de camellos e inseguridad.

Enfrente, en el instituto, una vitrina repleta de trofeos ganados en múltiples campeonatos y en las Jornadas Deportivas Municipales atestiguan la afición y el tesón de estos alumnos y profesores por la competición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de febrero de 2009.

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