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Crónica:Ida de los dieciseisavos de la Copa de la UEFA

El Valencia recobra algo de crédito

El equipo de Emery empata en Kiev ante el Dinamo, pero pierde a César por lesión

La nieve caía ya con mucha intensidad sobre el estadio Valeri Lobanovski, de Kiev, cuando César se sujetó la cabeza con las manos para aliviar el dolor. El dolor del alma por lo que suponía tener que alejarse otra vez de los palos de su querido oficio. En un mal gesto para atrapar un tirito de nada, su rodilla derecha sufrió una punzada: esguince en el ligamento interno. Sueños truncados. El veterano portero, de 38 años, se había vuelto a sentir futbolista en el Valencia tras medio año a la sombra en el Tottenham. Se hallaba en plena forma, mucho más ágil de lo esperado. Y sabía además que disponía de un mes más para ganarse la confianza del técnico, Unai Emery, a la espera del previsible regreso del guardameta titular, Renan, pero también con la vista puesta en conseguir una temporada más de contrato.

DINAMO KIEV 1 - VALENCIA 1

Dinamo de Kiev: Bogush; Nesmachniy, Betao, Mikhalik, El Kaddouri; Ghioane (Cernat, m. 46), Vukojevic, Eremenko, Kravchenko (Ninkovic, m. 62); Kravets (Correa, m. 91) y Milevskiy. No utilizados: Shovkovsky; Diakhate, Sablic y Dopilka.

Valencia: César; Maduro, Albiol, Marchena, Del Horno; Albelda, Fernandes (Baraja, m. 81); Pablo (Joaquín, m. 70), Silva (Villa, m. 67), Mata; y Morientes. No utilizados: Guaita; Thiago, Angulo y Vicente.

Goles: 0-1. M. 8. Silva toca con la zurda en la boca de gol tras un pase atrás de Mata desde la línea de fondo. 1-1. M. 62. Milevskiy, de cabeza, tras un saque de falta.

Árbitro: Serge Gumienny (Bélgica). Expulsó por dos tarjetas amarillas a Milevsky (minuto 64). También amonestó a Maduro, Albelda, Silva y Betao.

Unos 17.000 espectadores en el estadio Valeri Lobanovski.

César se lesionó a falta de cinco minutos, cuando ya estaban hechos los tres cambios valencianistas. Así que aguantó como pudo hasta el final, sin que tuviera que intervenir, ya que el Dinamo ni se le acercó. Pobre impresión la del conjunto ucraniano, atrincherado incluso con el marcador en contra, sin el ritmo necesario para poner en aprietos al Valencia. Pese a jugar casi media hora con uno más por la expulsión de Milevski, el equipo de Emery se dio por satisfecho con ese empate en el que el gol como visitante siempre le da cierta ventaja para la vuelta: el día 26 en Mestalla.

Claro que nunca se sabe tratándose de este Valencia, que lleva 18 partidos consecutivos recibiendo goles desde el 0-4 que le endosó al Rosenborg el 27 de noviembre. Tal es la inestabilidad de una defensa en la que ayer, una vez más, tiritaron Marchena y Albiol. Aunque en el gol recibido erró Del Horno, que agachó la cabeza en el primer palo a un balón muy pesado que remató Milevski en el segundo.

Un borrón en una buena actuación del tan cuestionado Del Horno, que cerró su banda y se incorporó con criterio al ataque. Metió un par de pases interiores de mérito, sobre todo el primero. El que permitió a Mata alcanzar la línea de fondo y centrar atrás muy seco y preciso para que Silva marcara.

Silva, precisamente, se sintió protagonista después de algunos partidos desenfocado. Jugó más suelto y se convirtió en objetivo de la cacería del Dinamo, que le machacó los tobillos. A la cita con el frío el Valencia había llegado muy tocado anímicamente y se marchó, salvo por la lesión de César, con media sonrisa: había recuperado a Silva, a Albelda y a Fernandes, que reencontraron la fuerza para mantener el balón en propiedad. Y recobraron el crédito perdido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 2009