EL ESPECTADOR | La campaña | ELECCIONES 2009
Columna
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El debate es el debate

Los debates electorales son una oportunidad para los ciudadanos de confrontar las opciones o de jalear a la suya. En España, además, los debates sobre los debates son una forma de calentar el partido. En Galicia, mientras los candidatos estrenan el escobón -ahora virtual- de pegar carteles, los electores no sabemos a ciencia cierta si los habrá (debates, no carteles) y quiénes asistirán en caso de haberlos. Estrictamente, aquí nunca hubo una confrontación entre los líderes de los tres partidos parlamentarios. El único al que accedió Fraga en 16 años fue entre él, Antolín Sánchez Presedo y una silla que dejó vacía Xosé Manuel Beiras. En las últimas municipales el único que iba era Quintana. Sólo hubo pleno el año pasado (Feijóo dio el sí horas antes del acto), pero en las generales, a las que ninguno de los tres líderes se presentaba.

La única confrontación entre los líderes de los tres partidos parlamentarios fue en las generales
El 60% de los ciudadanos apoya un debate entre los tres líderes, según una encuesta de Xornal de Galicia
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Ahora, Antena 3 y TVE ofrecieron sus platós gallegos para debatir a dos (Touriño y Feijoo) pero sólo aceptó el PP. TVG asumió su papel institucional invitando a todos, después de someter el asunto al Consello de Administración (el PP votó que no y hubo empate. La víspera de la pegada ni se presentó por la tele a discutir el formato). La Galega fijó un debate a tres para el día 20 y Feijoo ya ha dicho que depende. La Voz de Galicia hacía un esfuerzo de síntesis en un titular: "Feijoo condiciona el debate a tres en la TVG a un careo con Touriño en Antena 3". Lo que en matemáticas se llama una proposición bicondicional: 3TVG si y sólo si 2A3. En la encuesta digital del periódico, el 61% de los participantes opina que tiene que ir sin condiciones.

Prácticamente el mismo porcentaje (60%) de los ciudadanos pide dos debates entre los tres, según una encuesta de Quadernas Consultoría para Xornal de Galicia, que en un editorial apoyaba anteayer la tesis mayoritaria: "Independientemente de si tiene o no razón en la idoneidad de celebrar debates a dos, el candidato popular se ha enrocado en una postura que cuanto más se acerca el día 20 de febrero más le conduce a un final que no le beneficia: o recula y asiste al debate o se mantiene firme y se cuelga la dudosa medalla de ser un líder opositor que no quiere debatir con el Gobierno de su país". De hecho, Feijóo lleva una semana sin debatir con nadie. Desde el asunto del candidato a la Carrera por Ourense y la trama destapada por Garzón, en sus actos los periodistas no tienen oportunidad de hacer preguntas.

Con su habitual tono contundente, el profesor de Políticas y analista Antón Losada se dejaba de rodeos ("Déixate de lerias, Alberto") hace unos días en Galicia Hoxe: "En democracia, a los debates se va y punto. Lo primero, porque los debates no se hacen a conveniencia de los candidatos, sino por ser un derecho de los votantes que ningún aspirante a la presidencia debería ni pensar hurtarnos. Tampoco O noso PT y Quintana tendrían que conformarse con un único debate. Cuanto más los veamos cara a cara a los tres, mejor para todos".

En resumen, los debates son lo que decía Gertrude Stein (en ningún medio, fue una escritora norteamericana) de las rosas: una rosa es una rosa es una rosa.

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