Crítica:TEATROCrítica
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Custodia compartida

De todas las muertes que causa Medea, la más bestia es la de sus hijos. En tiempos de Eurípides ese crimen ponía en cuestión el orden social, pues sólo el hombre tenía derecho a asesinar a sus hijos. Ahora nos resulta incomprensible. En esta reconstrucción del mito a cargo del dramaturgo belga Tom Lanoye (1958) que es Mama Medea, los niños también mueren, pero Medea comparte la acción con Jasón. En el montaje de Magda Puyo suena un tercer disparo: no sabemos si Jasón, el segundo en empuñar el arma, se carga también a la nodriza o si ha errado en el primero. Pero el delito queda repartido: Lanoye hace que Jasón asuma el 50% de la culpa. Interesante, por justiciero y por contemporáneo ante la tendencia a la custodia compartida en los divorcios.

MAMA MEDEA

De Tom Lanoye. Dirección: Magda Puyo. Intérpretes: Roser Camí, Lluís Villanueva, Carles Canut, Victòria Pagès, Boris Ruiz, Àngels Bassas, Joan Negrié. Escenografía y vestuario: Pep Duran. Teatro Romea. Barcelona, 1 de diciembre.

Lanoye no se contenta con la Medea de Eurípides. Para que se entienda la relación entre protagonistas se remonta a las Argonáuticas, de Apolonio de Rodas, con el famoso vellocino de oro. A estos referentes clásicos, Lanoye añade texto propio con el que amplía un mito que ya en Eurípides trataba de temas actuales como la instrumentalización de los hijos.

El montaje de Puyo no es redondo, pero casi. Logra, a partir de una escenografía circular sobre estructuras funcionales pero nada atractivas, atrapar al espectador dos horas y media, dotar al conjunto de muy buen ritmo y encauzar el trabajo de unos intérpretes estupendos. ¡Qué gran Medea Roser Camí, tan voluble, y qué bien da Lluís Villanueva el papel de canalla embaucador! Lástima de nodriza (Joan Negrié) y de Circe (Victòria Pagès), por la aproximación a los personajes desde el disfraz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de diciembre de 2008.