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Dos semanas en Jerusalén

Itinerario de 15 días desde la ciudad de las tres culturas con consejos para saber dónde comer

Lo mejor para comprender las costumbres hebreas es dedicar los dos primeros días de nuestro viaje de dos semanas a tomar contacto con Jerusalén. Se puede empezar por explorar la Ciudad Vieja, donde el visitante se topará con lugares claves para el judaísmo, el cristianismo y el Islam.

La Iglesia del Santo Sepulcro, el Muro de las Lamentaciones y la Mezquita de la Roca son algunas paradas imprescindibles. Es buena idea acercarse al menos una vez al Monte de los Olivos, desde donde se puede disfrutar de unas preciosas vistas de toda la ciudad.

Hay que dedicar al menos un día a conocer el Mar Muerto y, de paso, la fortaleza de Masada, situada en la orilla occidental del lago. Después, lo mejor es subir a Tiberíades y pasar un día disfrutando del relajante entorno del lago que baña la ciudad. Se puede pasar la noche en uno de los numerosos establecimientos hoteleros de sus orillas y al día siguiente partir hacia Zefat.

La tarde, mejor para pasear por la antigua ciudad de Acre, en las proximidades de la Bahía de Haifa, donde se encuentran muchos lugares para cenar disfrutando de unas vistas de ensueño. Con algo de tiempo, sería bueno pasar por Cesárea para visitar sus yacimientos arqueológicos y dejar el último día de la semana en Tel Aviv, de compras o en la playa.

La segunda semana permite al viajero profundizar en la idiosincrasia judía. Lo ideal son tres días más en Jerusalén para perderse por el barrio árabe o conocer la parte nueva de la ciudad, sobre todo el museo arqueológico y los edificios de la Kneset (Parlamento) israelí. Imprescindible, el Monumento al Holocausto.

Cumplida la obligada visita al Mar Muerto y a Masada, el siguiente paso nos lleva a Belén, la ciudad natal de Jesucristo. Es el momento de disfrutar de las playas del lago Tiberíades, para después saltar a la bíblica Nazaret y pasar un par de días recorriendo sus múltiples santuarios.

Poco queda ya. La visita en profundidad se prolonga hasta Beit She ?an, con una excursión al Golán, la zona de Haifa y una parada en Cesárea. Y para finalizar, antes de tomar el avión de vuelta en el Ben Gurion de Tel Aviv, hay que emplear al menos dos días a disfrutar de sus playas y su agitada vida nocturna.

Dónde comer

Los platos para elegir no son un problema en Israel. El visitante se topará con una oferta gastronómica bastante variada y representativa de las distintas comunidades asentadas en el país: desde los típicos platos como el humus y el falafel, hasta gastronomías de distintos países del mundo.

Restaurantes en Jerusalén:

- El restaurante Abu Shukri es uno de los mejores lugares para probar la comida judía a buen precio. Está en la parte antigua de Jerusalén, en Al-Wal Rd esquina Via Dolorosa.

- También en la parte vieja de la ciudad se puede degustar comida griega a un precio más que razonable. El Kostas?s Restaurant, en HaKoptim St., es uno de los lugares más populares de la zona, y aunque el menú no es muy variado, la relación calidad-precio es bastante buena.

- Para los más sibaritas, puede ser una buena idea ir al Ocean, en el número 7 de Rivlin St. Es uno de los restaurantes más caros de Jerusalén, pero también uno de los mejores, sobre todo en lo que a pescado y marisco se refiere.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de noviembre de 2008