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Entrevista:GAIZKA MENDIETA | Jugador retirado

"Nunca imaginé que llegaría donde llegué en el fútbol"

Gaizka Mendieta (Bilbao, 1974) se retiró del fútbol en junio de la misma manera como llegó a él en 1991: discretamente. Nunca le gustó el ruido a pesar de convertirse en el traspaso español más caro de la historia cuando pasó del Valencia al Lazio por 48 millones de euros. Padre de dos hijos y lector de novela negra (James Ellroy y Raymond Chandler), volvió unos días a Valencia para reencontrarse con viejos amigos.

Pregunta. ¿Por qué vive en el Reino Unido?

Respuesta. Me gusta la cultura británica. Me he acoplado bien después de pasar por el Middlesbrough. También, por motivos personales. Vivo en Yarm, entre Newcastle y Leeds.

P. ¿Sigue siendo un fanático de la música?

R. Sí, la sigo al día: Marah, Jack Johnson, Artic Monkeys, Fratellis...

P. Cuando vuelve a Valencia, ¿le reconocen?

R. Sí. Han pasado seis años, pero ahora la gente se acerca de manera más relajada. Hay un interés más personal que futbolístico.

P. ¿Cómo recuerda su esplendor en Mestalla?

R. Con alegría. Gané una Copa del Rey y disputé dos finales de la Champions.

P. El suyo fue un ascenso vertiginoso: pasó de lateral discreto a uno de los mejores medios de Europa.

R. No tan vertiginoso. Fue un aprendizaje y una formación. Y tuve entrenadores como Valdano, Parreira, Hiddink, Luis, Ranieri y Héctor Núñez, que fue el primero que apostó por mí.

P. ¿Por qué las principales figuras de aquel Valencia, Farinós, Gerard, Piojo López y usted, fracasaron cuando se fueron?

R. Aquel equipo se fue haciendo poco a poco. Al Piojo, por ejemplo, no lo querían cuando llegó y se fue ganando la confianza. Todo requiere un margen de adaptación y no se puede dar un rendimiento alto mucho tiempo. El clímax es difícil mantenerlo.

P. Pero si eran jóvenes...

R. No tiene nada que ver con la edad, sino con que todo encaje en el puzzle del nuevo equipo.

P. Un intermediario italiano les acusó de dopaje.

R. Sí, [Ernesto] Bronchetti, en una emisora de Roma, pero se retractó enseguida. Los rumores son rumores. Ese equipo fue de mucho trabajo y dio sus frutos. Fue una proyección que empezó con Ranieri y continuó con Cúper, que trabajaron mucho física y mentalmente.

P. ¿Su cima fue la Copa de 1999 ante el Atlético (3-0)?

R. Jugué de lateral izquierdo al lesionarse Björklund. Mis expectativas no eran altas, pero me salió un buen partido, marqué, ganamos un título por primera vez en 19 años y la celebración fue indescriptible.

P. ¿Le superó la fama?

R. Creo que no, aunque haya gente que pueda pensar lo contrario.

P. Pero se fue al Lazio sin alegría.

R. Al contrario. Tenía mucha ilusión de triunfar en Italia. El Lazio había vendido a Nedved y Verón y yo llegué como un gran fichaje. Llegué con Dino Zoff y no jugué de manera regular. Sólo 20 partidos y 11 como titular. Lo acusé. Llegó Alberto Zaccheroni y fue peor: no jugué, no me pregunte por qué. No llegué a saber cómo eran ni el calcio ni mi equipo.

P. ¿Ganó mucho dinero?

R. Sí, pero el Lazio me debe mucho. La semana pasada tuve un juicio con ellos. Y ahora queremos una vista con testigos porque tenemos pruebas. El Lazio dice que no es responsable porque ha cambiado de presidente.

P. En el Barça, cedido, pareció remontar el vuelo. ¿Por qué no se quedó?

R. Había estado con Van Gaal. Vinieron Antic y también una nueva directiva, que quiso renovar el equipo.

P. ¿Qué tipo de jugador fue?

R. En principio, más físico [fue subcampeón de España infantil de 1.000 metros obstáculos] que técnico, pero llegué a igualar el balance. Adquirí un buen nivel técnico.

P. ¿Y cómo lanzaba los penaltis?

R. Mirando al portero y esperando a que se moviera. Todos se mueven antes del golpeo.

P. ¿El balance de sus 40 partidos con la selección española?

R. Positivo. Jugué una Eurocopa y un Mundial [el de 2002] hasta que Sáez, pese a haberme convocado en la clasificación, me dejó fuera para la Eurocopa de 2004.

P. ¿Cómo notó la decadencia?

R. Lo ves venir. Si superas los 30 y no juegas... Mi último año en el Middlesbrough no fue bueno. Sufrí lesiones graves: me rompí el ligamento cruzado de la rodilla y, más tarde, el pie antes de la final de la Copa de la UEFA contra el Sevilla.

P. ¿Hizo lo que tenía que hacer en el fútbol?

R. Más de lo que habría podido imaginar. Cuando tenía 16 años y estaba en el Castellón, nunca pensé que llegaría donde llegué. Todavía no me lo creo.

P. ¿Qué cambiaría?

R. Nada. He tenido la suerte de jugar en las tres mejores Ligas de Europa, he ganado títulos, los he perdido y he disfrutado del fútbol en su totalidad.

P. ¿Le ha afectado la crisis económica?

R. Tengo acciones que han bajado, pero antes habían subido. He invertido en el sector inmobiliario y me dedico a cuidar de eso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2008