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"Entramos en campaña electoral"

Gómez recibe el aval del 85% del congreso regional para desalojar al PP en 2011

Había ayer un singular dejà vú en el congreso de los socialistas madrileños. El abrazo triunfal que se dieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el secretario general Tomás Gómez, en el escenario del Palacio de Congresos de La Castellana era idéntico al de hace un año, cuando el líder madrileño fue elegido por aclamación para sustituir a Rafael Simancas.

Entonces, ambos trataron de insuflar ilusión en una maltrecha federación socialista, que había padecido la debacle electoral de las elecciones autonómicas y municipales y a la que las familias políticas no dejaban levantar cabeza. El objetivo de aquellos días, y en el que ayer insistieron los dos dirigentes, era iniciar los preparativos para desalojar en los siguientes comicios, dentro de tres años, al PP del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, donde no gobiernan desde hace más de una década.

"El lunes empieza nuestra particular campaña electoral con un objetivo: 2011", arengó al plenario el secretario general, refrendado con el 85,7% de los votos (cinco puntos menos que la primera vez) y el 14,3% de votos en blanco. "Tiene que ser el año del cambio político", insistió Gómez.

No es que en este tiempo transcurrido entre ambos congresos no haya sido ése el fin del PSM, pero con las elecciones generales de marzo, los movimientos para ordenar la casa de la federación, la preparación del programa y las zancadillas que ha sufrido el proyecto de Gómez (sobre todo por algunos diputados de la Asamblea designados por Simancas), los socialistas han tardado en ponerse a ello. También es cierto que el secretario general ha puesto de su parte cierta dificultad para hacer llegar su mensaje.

Frente a quienes han utilizado estos dos argumentos para boicotear a Gómez, ayer Zapatero hizo público algo que hasta ahora era sólo un secreto a voces: que el líder madrileño es su apuesta personal, por encima de lo que opinen en la federación madrileña o en la propia Ferraz. "Compañeros, Tomás es un buen líder", afirmó. "He seguido su trayectoria, le observo y le escucho". Era el pistoletazo de salida para la segunda oportunidad.

Gómez arranca la nueva etapa con una nueva dirección, de la que ha echado a los que considera desleales, porque cree que han saboteado desde dentro su proyecto. Afianza a quienes le han sido más fieles (entre ellos Antonio Carmona, los portavoces en la Asamblea, Maru Menéndez, y el Ayuntamiento, David Lucas, y los alcaldes Pedro Castro y Enrique Cascallana). Y se rodea de una camarilla de profesionales y miembros del Gobierno, para asesorar a la dirección. Buscando algo de conciliación con el pasado, el nuevo líder propone a su antecesor en el cargo, Rafael Simancas, como miembro del Comité Federal. Aunque el objetivo sea el 2011, el entorno de Gómez sabe que deben hacer despegar su proyecto mucho antes si quieren convencer a la militancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de septiembre de 2008