Reportaje:'sticky fingers' | el tiovivo

JAGGER Y SU ALARGAMIENTO

Cuando Mick Jagger rodaba la película Fitzcarraldo, en el corazón de la selva amazónica, aprendió un procedimiento arcaico, muy prosaico, que según el director de cine inglés Julian Temple, aumentó notablemente el tamaño de su órgano reproductor. La participación de Jagger en la película de Werner Herzog duró varios meses, y en la eternidad que tenía que esperar entre una escena y otra, tuvo tiempo de convivir a fondo con los nativos.

El rodaje de Herzog se alargó tanto que Jagger, ya para entonces felizmente alargado, tuvo que abandonar su empleo temporal de actor para integrarse a una gira mundial de los Rolling Stones. Su lugar fue ocupado, para fortuna del cine, por Klaus Kinski, ese actor furibundo y estupendo al que los nativos, al cabo de unas semanas de tirante convivencia, querían asesinar con una flecha envenenada; le dispensaron al pobre un tratamiento diametralmente opuesto al que había recibido el cantante, que había salido de ahí, sonriente y locuaz, con la titola más larga. Julian Temple, la fuente de esta trascendente información, declaró en México, un año después del estreno de Fitzcarraldo, mientras rodaba el vídeo de la canción Undercover of the night, de los Rolling Stones: "Jagger cubrió su pene con una caña de bambú e insertó varias abejas que, al atacar el miembro, lo hincharon e hicieron crecer de tamaño; se trata de un rito iniciático que se practica antes de las bodas en el Amazonas".

Julian Temple ha dirigido los vídeos de medio mundo y es autor de The great rock'n roll'Swindle, una famosa película sobre los Sex Pistols y la vida punk británica, una corriente de la que Temple se considera un forofo y de la que Joe Strummer, ex cantante y guitarrista de los Clash, hizo este breve, pero puntual, análisis: "Los punks ingleses se cortaban el pelo y no tomaban drogas hippies, como la marihuana o el LSD; sólo se permitían drogas de la clase trabajadora, como las anfetaminas. Los hippies eran unos viejos pedorros".

La verdad es que no se vislumbra ningún fundamento científico para el alargamiento arcaico, y prosaico, que según Temple se dejó hacer el famoso rolling stone, aunque también es cierto que para esos chamanes que curan enfermedades imposibles y que abren y reparan cuerpos a mano limpia, el pintoresco alargamiento de sir Mick debe ser, y perdón por la contradicción, peccata minuta. Desde luego, hay que ver lo polifacéticas que son las abejas, y lo adelantados que están aquellos pueblos supuestamente primitivos.

Klaus Kinski, durante el rodaje de <i>Fitzcarraldo</i>.
Klaus Kinski, durante el rodaje de <i>Fitzcarraldo</i>.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de agosto de 2008.

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