PEKÍN 2008 | Natación sincronizada

"Me latía demasiado fuerte el corazón"

Tranquila, serena, como si el éxito no mereciera una fiesta. Anna Tarrés, la seleccionadora española de natación sincronizada, se reclinó sobre una de esas columnas de la estructura de burbuja del Cubo del Agua y dijo: "Era lo previsible".

La mujer que levantó el edificio de la sincronizada en España esperaba ganar dos platas en Pekín. Y eso fue lo que hicieron sus nadadoras en un ejercicio arriesgado. "Había muchas acrobacias peligrosas y, al principio, me latía demasiado fuerte el corazón", dijo; "es verdad que lo habíamos trabajado mucho, pero había elementos que podían entrañar un mal desenlace. El puente era lo que más me preocupaba. Porque, si el puente no llegaba a ser puente, el fallo habría sido espectacular. Las otras tres acrobacias se podían salvar, pero un fallo en el puente habría acarreado una penalización demasiado grave como para permanecer en el podio".

Pasado el puente, la seleccionadora dio por ganado el segundo puesto y vio cómo su empresa subía un peldaño más. "Sabía a plata", dijo; "la sensación que me queda es de trabajo bien hecho. De recompensa por una buena puntuación y, sobre todo, de confianza. Porque estas medallas confirman que hemos establecido una línea de pensamiento y de trabajo. Todo el trabajo que se ha hecho con las chicas ha dado su resultado".

"Creo que el ejercicio que han hecho las rusas no es el más emocionante, pero sí es verdad que el elemento técnico es de 10", explicó; "a nivel artístico, hay que reconocer que el primer salto de las rusas ha sido un metro y medio más alto que el nuestro y nosotros hemos tenido un desajuste en una acrobacia con Paola Tirados. A no ser que las rusas fallaran, lo que nos tocaría a nosotras era esa plata. Eso ya lo sabíamos".

Tarrés elogió a Gemma Mengual, Irina Rodríguez y Gisela Morón. "Tenemos tres chicas por encima de los 30 años y esto es el orgullo más grande del deporte femenino en una disciplina en la que el aspecto físico y el técnico son tan importantes", dijo; "parecía que esto estaba vetado a las mayores y hemos dado una lección de madurez para que las mujeres puedan hacer deporte de alto rendimiento y lo puedan compaginar con su vida laboral y doméstica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de agosto de 2008.

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